El Twitteretazo
Clique de la red relacional Twitter representado como un grafo dirigido y actualizado el 11/05/07
a las 10:00 GMT. Este clique contiene 32 nodos que cumplen poseer al menos cinco o más vértices dentro
de la red. Los vértices con dos flechas representan relaciones mutuas, los vértices con una flecha representan
una relación de amistad en la dirección indicada. Pinchen en la imagen para verla a tamaño completo.
Es el fenómeno de la temporada. Twitter es la locura, es el nuevo juguetito, la nueva tendencia. Y no sin razón, porque a pesar de que tan solo consiente escribir mensajes de 140 caracteres, de que a simple vista parece simplemente una complicada manera de mandar SMS, sus posibilidades son vastas. Tan al asalto nos ha tomado a todos, tanto furor ha despertado que no creo que nadie aún haya calibrado realmente su alcance, que ninguno entendamos su importancia; es tal su verborrea, su inagotable fuente de punchlines, eslóganes, obviedades y despropósitos, que también los hay y muchos (si es que todo el asunto no lo es ya en sí mismo; uno y gigante). Lo que van a leer a continuación no es más que un esfuerzo de entomólogo principiante intentando clasificar un ejército de insectos mutantes.
Sería demasiado sencillo despreciar a Twitter (o abrazarlo) sin más. Argumentar que morirá pronto, que es una moda pasajera, un masaje de egos, una medición constante de miembros. Queda uno muy especial y muy digno apartando el asunto con el revés de la mano como quien espanta un mosquito molesto sin haberse arremangado la camisa a riesgo de ser picado. Pero esa no es la actitud correcta (ni con esto ni con nada), especialmente si hablamos de una realidad cambiante, de una herramienta que podemos modelar a nuestro antojo. Yo mismo comencé utilizándolo, literalmente, para verter en él mis penas. Después, se convirtió en la sección Píldoras de este modesto blog, donde volcaba minireseñas de películas o anécdotas. Y ahora, en contacto con la gigantesca comunidad que pueden ver allá arriba, ya no se a dónde conduce. Desconozco si al fin de los blogs, aunque es lógico temerlo cuando los textos extensos disgustan a tantos, cuando se lee cada vez menos y cada vez más en diagonal. Ji-ji, ja-ja.
Aparte de aquellos asociados a proyectos específicos como blogs o revistas, y con cierto carácter de mini making-off, ya han surgido curiosos Twitters ficticios de personas reales y otros reales de personajes ficticios. Pero también, cómo no, se han reproducido los peores vicios de la blogosfera: tetas y culos captan seguidores, pero al contrario que en los fotologs o con Flickr, éstos no otorgan la promesa masturbatoria de un ulterior destape más allá de la sempiterna imagen del perfil. Y si uno deambula por ahí, se divisa un océano de posts sosos, de infinitesimales Grandes Hermanos autoimpuestos con la excusa de la excepcionalidad y del “yomolomasismo”. Así pues, la mierda en Twitter es de similar textura y aroma que la que encontrarán en otros lugares.
Sus defectos empero yacen más escondidos. Twitter promete enchufarte al mundo, conceder pequeñas omnisciencias domesticas, la posibilidad de conformar un masivo Messenger. Pero al mismo tiempo no permite comentarios, ni retroalimentación; es un comentario sin post, como lo describe Tones, y en una red cada vez más amplia, con actualizaciones al segundo, los mensajes dirigidos (o de cualquier otro tipo) son sopa instantánea disolviéndose en agua hirviendo. Y a menos que uno comparta exactamente la misma red que sus contactos, siempre emergen misivas sin origen o destinatario conocido, iniciativas demedadas, fragmentos sin propósito, rompecabezas sin sentido. Así que cabe preguntarse si en realidad todo este tinglado no es más que un concurso de onanismo comunitario donde se premia a la salpicadura mejor ornamentada.
Sin embargo, lo que nació como una elevación a los altares de lo prosaico, como un escaparate más para le petulancia y las pretensiones, rápidamente se ha convertido, al menos en el círculo arriba trazado, en una masa de creatividad Monterrosiana y amorfa, como un Blob del espacio que vaga ciego sabiendo que necesita algo, pero sin saber aún el qué. Un alienígena del que, como decía Henrique, lo único que me horroriza es que las frases de los demás no sean mías. Si conseguimos contribuir, aunque sea descerebradamente, a ampliar y cuidar semejante ámbito, Twitter habrá merecido la pena.
Así que les llamo a que le den forma como a ustedes les plazca, a que le inventen propósitos nuevos, a que lo hagan suyo sin usos congénitos. Yo estaré encantado de leerles, porque hasta el mensaje más cotidiano, si es cálido, me hace sentir menos solo en estos Fríos que habito.
(El texto anterior contiene 4.272 caracteres)












Contraviniendo mi autoimpuesta norma de no comentar nunca más un blog: bien bien bien bien bien !
Oigo a todo el mundo hablar de twiter, pero realmente no es como si fuera estar todo el día concectado al messenguer con la única diferencia que te ven millones de usuarios? gracias
Raquel
Bravo!! Yo también creo que Twitter tiene sus riesgos y sus logros (como los blogs, vamos), pero me resulta especialmente curioso que los twitteristas arriba representados hayamos creado, de forma espontánea, un modo particular de hacer twiterear. A eso dedicaré yo mi post… cuando acabe con Van Damme. Y si no nos hemos cansado antes de Twitter, claro.
No le había hecho ni caso a mi cuenta Twitter hasta que he leido su post. Ahora ya no hay vuelta atrás, me he enganchado!
Carolink, es un honor ser su excepcion.
Raquel, cuando se tienen 237 contactos y alguien envia un mensaje dirigido, este se perdera en la verborrea. A no ser que se este mirando el twitter de continuo… Bienvenida.
Si Tones, de hecho, ante la avalancha de ingenio que hemos presenciado estos dias en la twitterfera cercana me plantee escribir posts anodinos como “me rasco un oreja” o “exploro mi ombligo” solo para provocar. Hasta que me di cuenta de que, sin ironia ninguna, eso es lo que mayoritariamente se hace ahi fuera.
Ah, y deles a todos un buen Minipiernazo esta noche!!
Seguramente, no lo entendamos del todo hasta pasado algún tiempo. Pero oiga, lo bien que nos lo estamos pasando hasta que llegue ese día…
Yo auguro que en algún momento los de Twitter ampliarán miras y no permitirán comentarios, pero sí la posibilidad de contestar una twitterada con otra, rollo trackback y tal. Y eso sí que será el fin de los blogs.
Por otra parte, a mí lo que más me gusta es ver la páginita de “with friends”: parece una conversación de msn cargada de drogas…
si, yo estaba pensando que la pagina “with friends” forma un precioso cadaver exquisito…
Lo repito: Alabado sea el señor y la señora twitter.
Saludos!
Magnífico post, Doc.
Considero que ese trackback que Adrian cita ya existe y está bien expuesto en la imagen que abre el post: un miembro de una de esas complejas redes encuentra una nueva utilidad y se extiende como la pólvora: conversaciones cruzadas, recordatorios, recomendaciones, chistes que no nos atrevemos a contar en público, microrelatos, aforismos, juegos de palabras, pensamientos al azar o frases supuestamente reflexivas. En mi propio Twitter he llegado a escribir (en su momento, no estando del todo seguro) que sin duda llegará el día (si Twitter sobrevive) en que alguien escribirá un gran poema con tan sólo 140 carácteres, como la profética metáfora de Coppola y la adolescente con la cámara de video, y tambien que la inmediatez del medio y su(s) límite(s) nos invita a ser menos reflexivos y más intuitivos. La velocidad del pensamiento.
Creo que incluso podríamos empezar a ennumerar motivos beneficiosos de Twitter, como por ejemplo, agudiza el ingenio, la capacidad de síntesis y el lenguaje a raíz de los límites y circunstancias que lo singularizan.
Un, dos, tres, responda otra vez.
Paradoja #4 bis: Pongo la capacidad de síntesis como ejemplo en un texto kilométrico. ^_^U
Ahora estamos con microrrelatos, pero en breve haremos haikus!
Jo, ya he picado. Y yo que me vicio hasta con el zumo de zanahoria…
Lo acabo de ver: Twitter es el Dogma de la blogosfera. Voy a twittearlo ahora mismo!
Es grande, muy grande. No podemos parar. No podemos!
[...] de La Blogosfera Que No Dice Gilipolleces (ya hablaremos detenidamente de todos ellos, aunque Zito ha abierto fuego con notable sagacidad). Y tambin de un tutubo que me apeteca mostrarles desde haca tiempo: el revoltijo de dos de mis [...]
FocoBLOG | Blog Archive | Retomamndonos dijo esto en Jueves, Mayo 24, 2007 a 4:43 pm |
A mí esto de Twitter me parece una soplapollez. Claro que cada vez soy más como los viejos criticones del show de los teleñecos. En realidad lo que me jode es que no se me haya ocurrido a mí y no pueda forrarme y dedicarme a hacer películas de tetonas.
No pierda la esperanza, hombre. Siempre habra tetonas que filmar.
Si no tienes pasta no se dejan. Las muy zorras.