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Bestiario (IV): Basilisco

Miércoles, diciembre 14, 2016

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También conocido como “regulus”, el basilisco era el réptil más terrible que habitaba en los bestiarios animales. Como es habitual, la primera descripción del basilisco la encontramos en la Historia Natural de Plinio el Viejo, quien afirmaba que este ser habitaba en la Cirenaica. Su piel era dorada, tenía una marca de diamante en la frente y poseía una cresta similar a una corona. De ahí que se le conociera como el “rey serpiente” (no confundir con el garito de Malasaña). De hecho su nombre viene del griego y significa “pequeño rey.” Pese a no medir más de 30 centímetros, Plinio aseguraba que su veneno era tan tóxico como para matar a un caballo.

Era tan peligroso que no solo su mordisco era mortal. Su olor podía matar casi cualquier ser vivo. Su mirada era letal para cualquier humano tan tonto como para atreverse a mirarle a los ojos. Su esencia eran tan terrible como para partir rocas y provocar incendios y por eso se le atribuye la abundancia de desiertos en el Oriente Medio, que es donde los autores medievales lo ubicaron. Durante la Edad Media su fisonomía fue cambiando y se le atribuyeron patas y pico como de gallo hasta confundirlo con otra bestia mítica, la cocatriz. Con ese nombre aparece en uno de los Cuentos de Canterbury de Chaucer. También aumentaron sus poderes: en los bestiarios de los siglos XII y XIII el basilisco podía disparar fuego por la boca y producir ondas sónicas.

Se aconsejaba a los viajeros medievales que llevaran consigo una espejo en caso de que se cruzaran con un basilisco porque propio reflejo podía matarlo. El basilisco era también vulnerable a la comadreja, que es capaz de perseguirla hasta su madriguera y aniquilarla. Es por tanto muy probable que los relatos sobre esta criatura mítica se basaran en encuentros con cobras rey y sus depredadoras naturales, las mangostas.

Basilisco matando a un hombre con su aliento y siendo atacado por una comadreja

Basilisco matando a un hombre con su aliento y siendo atacado por una comadreja

Una mangosta atacando a una cobra.

Una mangosta atacando a una cobra.

Bibliografía

  • Bane, Theresa. Encyclopedia of Beasts and Monsters in Myth, Legend and Folklore.
  • Rosen, Brenda.  The Mythical Creatures Bible: The Definitive Guide to Legendary Beings.  Sterling Publishing Company, Inc., 2009.

Deja vu

Lunes, diciembre 12, 2016
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The hunger (Tony Scott, 1983).

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San Junipero, S3E4 Black Mirror.

Bestiario (III): La mantícora

Lunes, diciembre 5, 2016
XJF444379 Manticore from 'Historie of Foure-Footed Beastes' by Edward Topsell, published 1607 (woodcut) by Topsell, Edward (c.1572-1625); Private Collection; (add.info.: Topsell's zoological treatise described animals both real, legendary and mythical; The manticore is a legendary creature similar to the Egyptian sphinx; It has the body of a lion, tail of a dragon and a human head with three rows of sharp teeth; The manticore devours its prey whole;); English, out of copyright

Mantícora según la ‘Historie of Foure-Footed Beastes’ de Edward Topsell, 1607.

Una de las preguntas que surgen de forma natural cuando contemplamos bestiarios antiguos o leemos las descripciones que naturalistas pretéritos hacían de seres y criaturas asombrosas es si nuestros antepasados eran en realidad tan crédulos, mucho más que nosotros hoy en día, como para creer en semejantes historias. La respuesta tiene que ver con las teorias disponibles en cada época, que a su vez acotaban lo que era razonable. Pero eso no quiere decir que la ciencia natural no nos presente criaturas extravagantes. El topo de nariz estrellada o el pez de cabeza transparante son solo un par de ejemplos. La historia natural siempre ha transitado a lo largo de esa línea borrosa que separa lo creíble de lo increíble.

Uno de los más importantes autores en la historia de la monstruología, al que ya hemos mencionado por aquí, fue Plinio El Viejo, que oscilaba entre un cierto escepticismo y una credulidad sorprendente. Se le consideró una autoridad durante más de quince siglos. Su obra influyó notablemente en el medievo a través de San Agustín. Sin embargo, Plinio aceptaba como cierta casi cualquier historia que se le presentaba. Entre ellas, las referentes a la mantícora, que en griego quiere decir “comedora de hombres, aunque su primer nombre fuera el persa martya. Esta bestia fue descrita por primera vez por Ctesias, que fue médico del rey persa Artajerjes II entre el silgo V y IV AC., y que la describió como originaria de aquella zona. Según Plinio, la mantícora tenía una triple fila de dientes, la cara y las orejas de un hombre, ojos grises, un cuerpo de color rojo sangre, el cuerpo de un león y una cola repleta de aguijones como los de un escorpión. Su voz suena como una ocarina, es rápida, puede saltar grandes distancias , y ha desarrollado un extremo gusto por la carne humana. De la mantícora Bartolomé de Inglaterra (1203-1272) llegó a decir que “de todas las bestias de la tierra, no hay otra tan cruel ni con forma tan asombrosa.”

¿Por qué a Plinio le parecía aceptable semejante descripción? Pues porque ya para los antiguos era cierto aquel adagio que dice que la realidad es más extraña que la ficción. En aquellos días extraños monstruos en la foma de animales exóticos, eran descubiertos en tierras lejanas. Los griegos acababan de entrar en contacto con elefantes y rinocerontes. Por tanto no era difícil aceptar la existencia de criaturas que hoy nos parecen fantásticas. Era una opción lógica.

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Bibliografía

  • Asma, Stpehen T. On monsters: An unnatural  history of our worst fears. Oxford University Press, 2011.

Bestiario (II): Leucrócotas

Jueves, noviembre 17, 2016

Continuamos esta serie que pretende convertir este blog en una wunderkammer, en un muestrario de monstruos, portentos y seres mitológicos.

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Una de las obsesiones de la mitología y las leyendas populares es la de la monstruosidad que emerge de la hibridación. Si la fornicación ya es un mal en sí, lo es mucho más cuando se practica con miembros de otras etnias o razas. El resultado -nos sugiere la sabiduría ancestral- suele ser monstruoso. Por eso mucho de las criaturas mitológicas más terribles nacían de la union contra natura de seres ya de por sí desagradables. Así por ejemplo, de la cópula entre Equidna -el ser mitad mujer, mitad serpiente- y Tifón -el engendro alado hijo de Hera- surgieron bestias como la Hidra de Lerna y el León de Nemea,  a los que Hércules hubo de asesinar como parte de sus trabajos, la Esfinge, la Quimera, el Cerbero o el Dragón de la Cólquide, aquel que Jasón hubo de matar para obtener el vellocino de oro.

Las leucrócotas son el resultado de la union entre un león y una crócota, animal mítico mezcla de perro y lobo. Dotado de unos dientes y garras fortísimas, la leucrócota poseía ademas una desasosegadora capacidad para imitar la voz humana que utilizaba para atraer a sus víctimas, por lo general pobres pastores, a las que después devoraban de modo similar al que empleaban las sirenas con los marineros incautos. Las leucrócotas tienen el tamaño de asnos y las piernas de un reno y han heredado la cola y un fuerte cuello de su progenitor león. Además de una voz casi humana, se decía que también poseían el poder de hipnotizar a sus víctimas y una boca tan ancha como su rostro y cuyas comisuras llegaban hasta sus orejas. Su sonrisa no desvelaba filas de dientes sino un espectáculo aún más pavoroso: un hueso en forma de cuchilla afilada ubicado entre sus dos mandíbulas desprovistas de encías.

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Según historiadores clásicos como Plinio el Viejo, Focio o Estrabón, la leucrócota y sus antecesoras las crócotas habitaban en la India o en Etiopia, en eso no se ponen muy de acuerdo. Plinio parecía inclinado a pensar que la crócota tenía algún parentesco con la hiena y que, como ella, era bisexual y cambiaba de sexo en años alternos. De hecho, es muy probable que viajeros y comerciates interpretaran como voces humanas las célebres risas de las hienas que encontraron en el curso de sus exploraciones. De la confusión o de la sorpresa nació la leyenda de la leucrócota engañadora. La mitología contaminó a la realidad y así el nombre científico de la hiena manchada es Crocuta crocuta. Se sabe que el emperador romano Antonino Pío fue presentado con una de estas criaturas durante las celebraciones de su décimo año de gobierno (148 D.C.) y que el emperador Septimio Severo trajo algunos ejemplares a Roma. Con la llegada de la Edad Media estos relatos más o menos basados en la realidad se difuminaron en favor de otros más mágicos. Se llegó a afirmar que los ojos de las leucrócotas eran gemas que otorgaban a quienes los poseyeran la capacidad de ver el futuro.

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Crocuta crocuta

Bibliografia

  • Rosen, Brenda. The Mythical Creatures Bible: The Definitive Guide to Legendary Beings. Steling Publishing, 2009.
  • Westerberg, Chadwick. The Esoteric Codex: Medieval European Legendary Creatures. 2015.

Bestiario (I): Cinocéfalos

Lunes, noviembre 14, 2016

Inauguramos una serie que pretende convertir este blog en una wunderkammer, en un muestrario de monstruos, portentos y seres mitológicos.

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Peuple dess cynocéphales d’Andaman, Libro de las Maravillas, Marco Polo

Los cinomolgos o cinocéfalos son criaturas bípedas y de aspecto humano con excepción de su cabeza, que es la propia de un perro. En ocasiones se les representa como seres civilizados pero en otras se le describe como salvajes que visten pieles, ladran en vez de hablar, y se alimentan de lo que cazan por los campos.

Se supone que los cinocéfalos habitaban en los confines del mundo conocido. En la India según Ctésias o Isidoro de Sevilla, en Libia según Herodoto y en Etiopía según Solino. En los relatos de viajeros y exploradores aparecen siempre en el Oriente: más allá de Tartaria según Giovanni di Pian Carpine o en las islas de Andamán según Marco Polo. Estos viajeros de la antigüedad con frecuencia tomaban a los animales autóctonos de las regiones que visitaban como exóticas razas pre-humanas. Así Plinio El Viejo en su Historia Natural afirmaba que los sátiros vivían en las montañas de Este de la India y que eran criaturas muy rápidas, que en ocasiones caminaban a cuatro patas y en otras a dos. Por supuesto, lo que describía el romano eran primates. Por tanto, es más que probable que el orígen del cinocéfalo fueran las historias de viajeros y comerciantes que se toparon con babuínos amarillos (papio cynocephalus) en sus viajes por el África Oriental.

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La figura del cinocéfalo alcanzó una gran popularidad durante la Edad Media. Además de su conexión con los simios, el interés por esta bestia se emparenta con las ceremonias místicas en las que se utilizaban máscaras de animales, como las de Anubis encarnado en chacal en el antiguo Egipto o aquellas paganas tan bien reflejadas en The wicker man (1973). Su reputación fue tal que incluso aparecen en el relato de Colón en su primer viaje a las Indias. Estos relatos que representan a otros grupos humanos como bestias eran habituales y no solo respondían a un claro etnocentrismo sino que también facilitaban la conquista y dominio de otros pueblos en virtud de su inferioridad. En el caso de Colón, la razón de este  falso avistamiento fue algo más compleja: en su busca del reino del Gran Khan, el genovés interrogó a los indios sobre si lo conocían. La confusión entre el latín cani (gentes del Can, que es como se escribía Khan), canis (perro en latín) y cánib (los antropófagos que asaltaban las costas del Caribe) hizo el resto.

Durante siglos los teólogos cristianos discutieron sobre si los monstruos tenían alma y si por tanto podían ser redimidos y alcanzar la vida eterna. Entre ellos San Agustín era de los más caritativos. Opinaba que no importaba lo feo y deforme que fuera una criatura nacida de mujer, si era racional, era un ser de Dios, con alma y albedrío para pecar. El cinocéfalo fue expresión máxima de esta tolerancia agustiniana hacia las razas monstruosas porque el mismísimo San Cristóbal era uno de ellos. La versión con cabeza de perro de San Cristóbal, martir cristiano del tercer siglo de nuestra era, no es muy conocido entre los católicos y los protestantes pero sí es venerado por los ortodoxos. Antes de su conversión, Cristóbal era conocido por el nombre de Réprobo y según el texto medieval irlandés La pasión de San Cristóbal provenía de una tierra de caníbales y hombres con cabeza de can. Réprobo era un fiero y enorme guerrero de una de las tribus que poblaban el oeste de Egipto y fue capturado por los romanos alrededor del año 300. Lo más probable sin embargo es que fuera un bereber de una tribu de la península Cirenaica, en la actual Libia. Tras su captura fue alistado a la fuerza en una guarnición romana en Siria. Aunque no se sabe con exactitud, parece que se convirtió y fue bautizado poco después de su apresamiento y que se negó a apostatar pese a las presiones de sus superiores. Confuso y agobiado porque aún solo conocía la lengua de sus congéneres semiperrunos, La pasión nos cuenta que pidió a Dios el don del habla y que este le fue concedido por un ángel que le visitó en su celda. Con su nueva adquirida elocuencia se negó a continuar venerando a los dioses romanos y a ofrecerles sacrificios. Las autoridades romanas de Antioquía intentaron asesinarle en varias ocasiones (qumándole, despellejándole, tirándole a un pozo) pero siempre salía milagrosamente bien parado. El elocuente cinocéfalo no debía de asustar mucho a los antiocos porque al parecer todo aquel que hablaba con él se convertía al cristianismo de inmediato. Los nuevos conversos eran luego asesinados por los romanos para evitar que se extendiera la fe cristiana. El manuscrito no tiene problema en afirmar que fueron un total de 10.300 víctimas las que sucumbieron. Ante tamaño holocausto, Cristóbal accedió a ser martirizado y decapitado para evitar más derramamiento de sangre.

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Representación de San Cristóbal en la tradición ortodoxa.

Bibliografía

  • Asma, Stpehen T. On monsters: An unnatural  history of our worst fears. Oxford University Press, 2011.
  • Salamanca Ballesteros, Alberto. Monstruos, ostentos y hermafroditas. Universidad de Granada, 2007.

Operación Caballo de Troya

Lunes, octubre 17, 2016

A propósito del proyecto Reediciones Anómalas, entrevistamos a un viejo amigo de esta casa, Pablo Vergel, sociólogo de formación y forteano de corazón, dedicado al estudio de las anomalías y autor del estupendo ensayo La incógnita OVNI (2013), que ya glosamos hace unos años, y la novela pulp-ufológica 10.000 millones de naves (2015). Ahora Pablo, junto con Alex Barragán, se ha embarcado en una esta aventura dedicada a la recuperación de textos seminales en el estudio de lo paranormal. Hemos establecido un contacto ultraundano con él para hacerle la entrevista que encontrarán a continuación.

Dr Zito: ¿En qué constiste el proyecto de “Reediciones Anómalas”?

Pablo Vergel: Es una idea de recuperar aquellas obras de temática de misterio o forteana que por una razón u otra no han tenido una buena difusión en castellano en nuestro país. Es una idea que Alex Barragán y yo estábamos barajando hace un tiempo pero que ha encontrado su fórmula ideal a través de plataformas colaborativas como es Kickstarter. Que este proyecto sea colaborativo y sin ánimo de lucro es el alma de esta aventura. No pretendemos ser una editorial al uso ni tenemos ningún interés de formar parte del canal tradicional. A esto se le llama hacer de la necesidad, virtud. El sector editorial ignora iniciativas como esta y nosotros le correspondemos.

DrZ: El libro que habéis elegido reeditar en primer lugar es Operación Caballo de Troya de John Keel, una figura que no podría estar más alejada de la de, por ejemplo, Iker Jimenez. ¿Podrías hacernos una semblanza suya?

PV: Bueno antes de nada, matizar que Iker Jiménez es un gran lector de Keel y ha reivindicado su figura no pocas veces. Como no puede ser de otra manera porque sobre John Keel se puede afirmar con rotundidad que cualquiera que se haya interesado en estos temas anómalos acaba reparando en él. El autor norteamericano, junto a Jacques Vallée, conforman el nucleo duro de la ufología más renovadora, aquella que supera el paradigma de la Hipótesis Extraterrestre y nos abre maravillosas posibilidades a la hora de abordar lo que se ha convenido en llamar Fenómeno OVNI

DrZ: ¿Qué interés puede tener para los lectores actuales un libro como Operación Caballo de Troya 46 años después de su publicación original?

PV: Bueno, confluyen muchos factores. Esta obra de Keel nunca ha sido publicada en España por lo que ahora se le brinda la oportunidad a los lectores de poder disfrutar plenamente de la obra. Aún así, el libro tiene un gran valor histórico porque es el primero en que John Keel esboza lo que algunos llamamos su teoría unificadora de lo paranormal. Y luego por supuesto no hay que perder de vista que John Keel es un gran escritor y que leerlo, más allá de los conceptos que maneje, es un absoluto placer.

DrZ: ¿En qué consiste esa teoría unificadora de lo paranormal?

En el mundo de lo paranormal uno se puede encontrar con especialistas o áreas de conocimiento, organizadas como compartimentos-estancos, dedicadas a supuestos fenómenos que se tratan de una manera diferenciada: ufología, criptozoología, espiritismo, etc…. Bajo esa perspectiva, podemos toparnos con gente que consagra su vida a perseguir al chupacabras, a rastrear las huellas de naves extraterrestres o visitar edificios abandonados para contactar con fantasmas. John Keel rompe absolutamente con esa perspectiva y afirma que nos topamos frente a fenómenos anómalos que realmente somos nosotros los que les damos un significado diferenciado pero es probable que estemos hablando de distintas interpretaciones dependiendo de los contextos sociohistóricos o culturales. John Keel, por supuesto, no llega a esta conclusión por capricho sino que constantemente cuando investiga supuestos casos OVNI recoge testimonios que incluyen apariciones, criaturas criptozoologicas, sueños premonitorios, actividad paranormal, poltergeists, etc… Mucha de esta fenomenología es discriminada por lo que Keel llama el sesgo ufológico. Aquellos datos que no encajan con la aséptica Hipótesis Extraterrestre, son marginados por los propios investigadores. Cuando los casos se analizan de una manera plena, lo cual no es fácil porque los testigos suelen tener un gran miedo al ridículo, Keel determina que la única constante que permanece es el absoluto absurdo y una insidiosa tendencia a jugar con aquellos incautos que deciden adentrarse en investigar todo aquello que no encaja.

Pablo Vergel

Pablo Vergel

DrZ: ¿Podria decirse que Patrick Harpur y su Realidad daimónica (1995) es una actualización o continuación de esta hipótesis de Keel?
Sí, la Realidad daimónica de Harpur comparte perspectiva con Keel. Ambos analizan la esencia de los fenómenos y no se molestan en realizar catalogaciones espureas, lo ven todo como una manifestación de una realidad inaprensible pero que a veces parece derramarse en la nuestra. Harpur es un escritor muy interesante del que afortunadamente hay ediciones en castellano de grandísima calidad. Un autor muy recomendable y que a diferencia de Keel ha mantenido cierta distancia con el fenómeno. Lo espectacular de los casos de John Keel es que él es el propio protagonista muchas veces lo cual evidentemente supone un plus a todo lo que aporta. Aunque al mismo tiempo no son pocos los que le han acusado de confundir periodismo, ensayo y ficción. En ese aspecto, podemos decir que Keel puede llegar a resonar en figuras como Hunter S. Thompson.
DrZ: Esa idea de que el “fenómeno” a veces juega con el investigador estaba bastante bien reflejada en la película Mothman, la última profecía (2002), el punto de mayor acercamiento que Keel tuvo con lo mainstream.

La película Mothman, la última profecía es para mí una joya. La adaptación que hacen del complejo texto de Keel y cómo lo plasman en una historia más o menos convencional tiene muchísimo mérito. Y sí, ahí reflejan muy bien esa idea de que el fenómeno, la realidad o esas entidades que sólo se llegan a intuir nos trolean. Keel no pocas veces reivindicaba la figura del “trickster”, esos extraños personajes que pululan en algunas mitologías precolombinas y que a veces da la impresión de que no tienen otro objetivo que sembrar el desconcierto. Keel, por así decirlo, tuvo diversos encontronazos con lo absurdo y lo gestionó lo mejor que pudo. Su consejo a los jóvenes investigadores siempre fue el mismo: mantengan cierta distancia, no le den muchas vueltas a las cosas y usen su sentido del humor porque lo van a necesitar.

DrZ: Que el libro de Keel sea aún vigente parece sugerir que el estudio de las anomalías ha avanzado poco en cuatro décadas. ¿No crees?

PV: Es una pregunta tan capciosa como acertada. Y sí, realmente no se ha avanzado mucho pero porque pese aautores como John Keel la gente sigue haciéndose las preguntas equivocadas. Yo personalmente abogo por un abandono absoluto de la metodología tradicional en la ufología y establecer un nuevo paradigma conceptual e investigativo. Pero la ufología, tiene mucho de ritual y en el fondo creo que todos tienen derecho a recorrer ese sendero casi iniciático que indefectiblemente lleva a ese punto muerto que mencionas en tu pregunta.

DrZ: ¿Qué os llevó a elegir Kickstarter para sacar adelante el proyecto?

PV: En realidad, nuestra idea era reeditar directamente a John Keel y vender el libro a través de promoción en redes sociale, podcasts, etc… pero luego pensamos que quizá el crear una comunidad podría ser el método ideal de que la gente haga y sienta como suya una iniciativa tan especial como esta, sin ningún ánimo de lucro. Y la verdad es que ha funcionado. Hemos alcanzado las metas propuestas y ya superamos la centena de patrocinadores. Y conseguir hoy en día, en la Era de la Gran Distracción, que 100 personas participen de manera decidida es algo que hasta nos emociona.

DrZ: ¿Cuáles son los próximos proyectos de “Reediciones Anómalas”?

PV: Bueno, igual que te comentamos que nos hace mucha ilusión la acogida recibida, ahora mismo nos sentimos portadores de una gran responsabilidad. Cumplir la promesa que les hemos hecho a todos los patrocinadores que han participado. Esa es nuestra absoluta prioridad. Pero no te negamos que ya estamos barajando próximos títulos a reeditar. Reeditar un libro bajo estas condiciones y con unos volúmenes tan limitados no es sencillo pero estamos conformando un muy buen equipo que lo hace todo más fácil. Y sí, no lo vamos a negar, hay algunas obras de Jacques Vallée que nunca han sido traducidas en España y nos gustaría mucho abordarlas.

Aún puede contribuirse al proyecto de Reediciones Anómalas aquí.

¿El orígen de “La cabina”?

Lunes, septiembre 5, 2016

Demasiados secretos para un hombre solo (Theodore J Flicker, 1967).

La cabina (Antonio Mercero, 1972).