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El pueblo de los malditos Volvos

Miércoles, abril 13, 2005

El 25 de Octubre del 2003, 32 habitantes de un pequeño pueblo sueco llamado Dalarö compraron el mismo modelo de Volvo en el concesionario local. 32 coches en un día, varias veces la cantidad que aquel concesionario vendía en todo un año. Dado que la población de Dalarö sobrepasaba ligeramente los mil habitantes, la probabilidad de que este evento ocurriera por pura suerte era de, aproximadamente, 554.000 a 1. Ni que decir tiene que este extraño suceso se convirtió de inmediato en tema recurrente de conversación en Suecia y, de paso, en una bólido publicitario para Volvo.

Poco después, la compañia contrató a un joven director de documentales llamado Carlos Soto para investigar lo ocurrido en Dalarö y realizar un corto relatando sus hallazgos. El resultado fue un “publirreportaje” (nada que ver con los de Pascual, creánme) descargable en la página de Volvo y del cual se emitieron anuncios en los cines de varios paises de habla inglesa y, de esto no estoy seguro, en España.

Pueden ver el anuncio de treinta segundos aquí. El cortometraje sostenía el mismo tono de sus hermanos pequeños, añadiendo entrevistas con algunos lugareños que solo alcanzaban a expresar sus perplejidad ante el fenómeno del que ellos mismos eran parte. Y es que la historia de Dalarö nos remite inmediatamente a “Los cuclillos de Midwich” del gran John Wydham (el mismo autor de “El día de los trífidos“): De repente un hecho extraordinario sacude sordamente un pequeño pueblo sin que sus habitantes puedan alegar una razón. La principal diferencia es que el tiempo en vez de traer rubios niños de refulgentes ojos trajo 32 refulgentes Volvos.


Pero no saquen todavia sus ouijas para preguntarle su opinión a Jiménez del Oso, porque todo esto que les acabo de contar es falso.



Al poco tiempo, Carlos Soto, en su página personal demostraba que lo ocurrido en Dalarö era un montaje. Que en realidad la historia era una fabricación de Volvo, una ingeniosa maniobra publicitaria del que él había sido involuntario títere. Utilizando partes del metraje descartado, Soto exponía la presencia de sospechosas incoherencias: Los pueblerinos entrevistados tendían a repetir las mismas expresiones al describir su reciente adquisición; algunos parecian poseer varios Volvos; otros mostraban dificultades para abrir sus propios maleteros o para localizar el gps. El vídeo en el que el propio Soto explica en macarronico inglés dichas anomalias puede encontrarse aquí.

Pero no saquen todavía sus pancartas contra la manipulativa cultura corporativa porque Carlos Soto tampoco existe.Negando su propia premisa, Volvo había creado una campaña publicitaria de vistosa y cebollera complejidad: Un hecho demasiado increible para ser verdad que dió pie a las más variadas especulaciones. ¿Quien se podía creer que 32 personas del mismo pueblucho compraron el mismo Volvo el mismo día? El primer nivel de material publicitario era abierto e inquietante, pero demasiado descabellado. Solo cuando Soto negó la mayor, algunos comenzaron a preguntarse seriamente si lo ocurrido en Dalarö había sido cierto. Muchos investigaron si los presuntos trabajos anteriores de Soto existian de verdad, quién poseía el dominio carlossoto.com, cuál era su verdadera relación con Volvo.

El hecho cierto es que los anuncios, el corto, el “montaje del director” fueron obra de una agencia holandesa; (se rumorea que fueron dirigidos por Spike Jonze); que Volvo desveló el misterio, que las ventas de Volvo de dispararon (y todos tan contentos); y que, se lo crean o no, alguien desarrolló un juego.

Y eso es al final lo que importa. La bastarda capacidad del capitalismo para ajusticiar a sus propios críticos, para silenciar por absorción a la disidencia y así convertir en potenciales beneficios todo aquello que se proponga cuestionarlo: El discurso conspiranoico de Carlos Soto, la cuña de la misma madera.

Las zapatillas de los Ramones, Matrix Reloaded, la planta joven del Corte Inglés. Un plan maestro expuesto, le pese a quien le pese, por Marcuse antesdeayer. Total ná.

3 comentarios leave one →
  1. Frunobulax permalink
    Jueves, abril 14, 2005 8:49 am

    Qué buena historia. Y por parte de los creativos de Volvo me parece una jugada muy original. Aunque el fin sea el de siempre, se lo han currado. O al menos tal como lo cuentas me ha parecido excelente.

  2. Anonymous permalink
    Jueves, abril 14, 2005 9:56 am

    Todos buscamos la fuente de la eterna planta joven.
    Nacho.

  3. Tones permalink
    Jueves, abril 14, 2005 10:56 am

    En cine no sé, pero en televisión digital le puedo asegurar que se emitió, e incluso se hicieron trailers para anunciar el minidocumental. A mí, desde el primer momento, me aseguraron que el responsable era Spike Jonze.

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