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El ascensor no está solo

Lunes, julio 11, 2005

Último planta de unos grandes almacenes. Pequeña Morla y yo subimos al ascensor junto con una viejita que enseguida nos pregunta:

– ¿A qué piso van?
– A la planta baja –respondemos al unísono.

En cuanto las puertas se cierran, la viejita, con su blusa verde pálido, su cara llena de arrugas y su bolso colgado del brazo comienza a relatar lo caluroso que está trascurriendo el día, la falta de brisa, lo excepcional que resulta todo aquello por estas tierras. Acompaña todas sus frases con una risa franca y muy contagiosa; guiña los ojos, asiente y ríe aun más cuando le respondemos, como si le hubiésemos contado la más graciosa broma del mundo. Diríase que se piensa en la obligación de derrocar la certera ignorancia con la que nos fusilamos los unos a los otros, pero que a la vez es demasiado tímida para la tarea y que emplea la risa para defenderse. O puede ser que, simplemente, es feliz.
El ascensor se para en la planta primera, donde se sube un carro de niño acompañado de una mujer que debe de ser su madre. La viejita repite el ejercicio. ¿Por qué no podemos ser todos como ella?

– Y tu chiquitín, ¿cómo llevas este calor? – le dice sonriendo al carrito.

La mujer, también conquistada por la risa (o quizás por la blusa verde pálido), vence sus resistencias, resopla y le responde amigablemente. Pronto llegamos a la planta baja. Sale el carro. La mujer. Con un gesto cedemos el paso a la anciana, pero ella se muestra renuente. Apenas un segundo después de que salgamos nosotros entra en el ascensor una familia completa. La viejita sigue dentro.

– ¿A qué piso van?

Mientras las puertas se cierran comienzo a sospechar que aquella historia tampoco tenía un final feliz.

6 comentarios leave one →
  1. absence permalink
    Lunes, julio 11, 2005 12:54 pm

    Oh!
    Qué triste

  2. Dane permalink
    Lunes, julio 11, 2005 5:18 pm

    Que bien has contado esta historia de soledad, tan recurrerente, desgraciadamente.
    un beso.

  3. J. P. Bango permalink
    Lunes, julio 11, 2005 6:29 pm

    Magnífica historia, Dr. Zito. Mi enhorabuena.

  4. Amanda permalink
    Lunes, julio 11, 2005 11:57 pm

    Qué conmovedor, Dr.Zito…

  5. Listo Entertainment permalink
    Viernes, julio 15, 2005 6:50 pm

    Como siempre.

  6. Dr Zito permalink
    Viernes, julio 15, 2005 9:24 pm

    Muchidimas gracias. No se que mas decir.

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