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Su olor en mis manos

Lunes, agosto 6, 2007

Cuando tenía dos años le dieron un perro de regalo y al día siguiente el animal había desaparecido. Le dijeron que lo había soñado. ¿Tan intensamente había soñado él a ese perro que realmente creía haberlo ganado en una rifa, en el cine Gran Splendid? ¿Y de dónde había salido su nombre, Gabriel? ¿Y cómo había soñado tan vívidamente el color de su pelo, de un suave té con leche?”

Marcelo Pichon Rivière, prólogo a “La Invención y la Trama” de Adolfo Bioy Casares.

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  1. Lunes, agosto 6, 2007 7:38 pm

    Todavía conservo una manta con agujeros, mordisqueada, y acaricio el cojín donde durmió.

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