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La rueda de prensa

Jueves, septiembre 6, 2007

El pasado mes de Julio, Minizita se enfrentó a uno de los mayores retos de su carrera profesional: Ser la asistente de producción de un evento musical masivo. Ante lo extremadamente insólito y bizarro de los sucesos que iba presenciando, le pedí que recogiera sus impresiones en forma de diario que más tarde sería publicado en el gabinete. Lo que encontrarán a continuación constituye la crónica descacharrante y estremecedora de sus últimos momentos de lucidez durante aquella frenética semana.

09:00h de la mañana.

Llego a la oficina, el jefe me ha citado a esa hora, pero no está. Y yo que he trabajado desde muy temprano hasta muy tarde esos días, me he tenido que levantar a las 06:00h para poder depilarme. Ese mismo día a las 19:15h hay rueda de prensa, y claro, aunque a los artistas no les conoce ni mi padre, tengo que aparentar que son unas eminencias y eso significa falda y escote.
No se que hacer. Nuevamente recuerdo la frase de mi profesora de realización “que siempre te vean con la carretilla llena” así que enciendo el ordenador del jefe, y miro mi correo.

Una hora más tarde

Llega el jefe, cierro el correo, no se da cuenta, tiene cara de satisfacción, me ha visto con la carretilla llena.
Tengo que confirmar la asistencia de los medios de comunicación. Todos sabemos que “los grandes” no van a venir, pero tengo que intentarlo. Llamo a una televisión, me cuelgan varias veces, me tratan de loca. La empresa para la que trabajo es nueva, y la noticia no les interesa. Eso sí, no me lo dicen, me mandan de un departamento a otro. Al final les cuelgo.

Dos horas más tarde

Cuaderno en mano, persigo al jefe de una lado a otro, atiendo su teléfono, el de la oficina, el mío, mando mails, escucho, miro y callo.
Llaman. Alguien al otro lado me habla, pero no le entiendo, ¿en qué idioma habla? Le contesto en inglés. Maldición, no es inglés, es castellano. Por mucho que me concentro soy incapaz de entender lo que me dice, ni siquiera tras hacérselo repetir hasta cuatro veces. Me siento realmente mal, mira que no entender ni el colombiano, ni ecuatoriano, ni boliviano, ni…

57 minutos más tarde

Llega el jefe de prensa, un chaval majo y trabajador al que sí entiendo. Organizamos todo, hablamos de la rueda de prensa cuando los distintos teléfonos nos dejan.

15:00h

Nos vamos a comer, el chaval majo, el jefe y yo. Todos con los teléfonos sobre la mesa. Una cucharada de gazpacho, una llamada, un mordisco a una salchicha, otra llamada.

Hora y media más tarde

Cargados de bártulos llegamos al hotel el chico majo y yo. Hay que prepararlo, dejarlo “bonito”. Cuando lo conseguimos, llega la gran pregunta “¿como sentamos a los artistas?” En el centro La Importante pero… ¡¡¡hay una mesa de dos patas!!! No es posible, ni ella ni sus managers van a permitir que esté incómoda por culpa de esas dos patas. Decidimos que lo organice el jefe, lleva años trabajando en esto y “tiene mano” (o dos) con La Importante.

3600 segundos más tarde

Todo solucionado y listo. Llega el seguridad personal de La Importante, un armario empotrado de ojos dulces (que extraña combinación). Mientras mira hasta debajo de los manteles de las mesas, nos habla acelerado, en inglés. No entiendo nada, pero le pido, mirándole desde abajo, que nos deje la escalera, que la necesito para hacer cosas. Él, amable, “lo permite”

18:33h

Nos acercamos a la hora clave, hay algún medio de comunicación, han llegado antes de tiempo. Se están acomodando en la sala de la rueda de prensa. A muchos les he hecho escribir su nombre en la lista.

Un rato y medio después

Nerviosa y sin poder fumar, en el hotel no dejan. No aparecen los medios de comunicación “gordos”. Les he mandado a lo largo de la semana el boletín de prensa, día sí, día no. Los jefes no han pensado que están cubriendo otro “evento”, el Debate sobre el Estado de la Nación. No van a venir.

19:30h

Llegan varios Mercedes y algún BMW (la mesa de recepción en la que estoy está justo frente a la puerta). Son los artistas. La Importante no está lista (dice que la están peinando, pero el peluquero, que es amigo mío y me ha peinado desde que hice la Primera Comunión, terminó a las 19:00h), así que con ayuda del seguridad del hotel (en todas esas horas ya me he enterado de que está casado, tiene dos hijos y está harto de su trabajo) improvisamos una habitación y les metemos allí.

Cuarto de hora después

Aparecen cinco fans, me piden permiso para estar en la rueda de prensa, les digo que no puede ser, ellos insisten, yo también. Tratan de llegar al pasillo que lleva hasta la sala, me cruzo en su camino, se marchan, yo vuelvo a mi sitio.

Otro cuarto de hora después

La rueda de prensa aún no ha empezado, el jefe corre de un lado para otro, “¿dónde está La Importante?” Aparece uno de sus manager (bailarín frustrado, putero, alcohólico y coleccionista de carteles de conciertos) Dice que ya está preparada. Todo se acelera. Dejamos salir a los demás artistas de la habitación donde están confinados, entran en la sala de prensa.

Tres cuartos de nueve

La Importante no llega y ¡¡su habitación está en ese mismo hotel!! A dos minutos en ascensor. Todos están nerviosos. El jefe recibe una llamada. Ya baja, está dentro del ascensor y su hombre de seguridad ha pulsado el botón. Tres personas, entre ellas yo, nos situamos frente a los ascensores cual dobermans para custodiarlos.

21:00h

La rueda de prensa va a comenzar, corro a la sala, le indico disimuladamente al jefe que hable y hable. Vuelvo a los ascensores. Tras varios guiris asustados por nuestra dobermaniana presencia, aparece La Importante (no sabía yo que un viaje en ascensor fuese como un viaje en metro).
Todos respiramos, me quito las sandalias y corro otra vez a la sala esquivando a algún japonés que tiene las maletas tiradas por el suelo, le digo al jefe que puede dejar de hablar, que está allí La Importante.
Aplausos y más aplausos por parte de los medios de comunicación.

Al cabo de un momento
Aparecen los cinco fans de antes, evitan mi mirada y caminan entre columnas dirección a la sala. Me cruzo nuevamente en su camino, traen “refuerzos”, el chico que pega los carteles del evento, eso dice él, da igual, no pueden pasar, me insultan, voy a la puerta del pasillo y la cierro.

21:30h

Hemos vuelto a la tranquilidad, me acerco hasta la sala para ver como va todo. Aquella señora no puede ser La Importante que aparece en la publicidad, igual es una doble, como los que tienen los Beckhams.
Le pregunto a un periodista que está a mi lado, creo que es periodista, porque por los collares y anillos de oro, el traje blanco de lino y los zapatos de punta hechos de piel de serpiente, podría pertenecer al Cartel de Cali. Me dice que efectivamente, esa mujer es La Importante. Esa mujer nos ha colado las fotos de su Primera Comunión. Asombrada aún, trato de escuchar lo que dice, oh dios mío, oh my god, es la Rocio Jurado de Puerto Rico.
Tengo que reírme, salgo de allí corriendo.

Sin solución de continuidad

El chico majo me avisa “el técnico de sonido, se tiene que ir” (a su empresa la han contratado hasta las 21:00h). Horror, La Importante no para de hablar, tiene la lengua suelta, demasiado ron en su habitación. Llamo la atención del jefe, se levanta de la mesa presidencial, se acerca a mí. Le digo lo que pasa, “que se vaya”. Voy al técnico de sonido “vete”, un segundo más tarde, los micrófonos no suenan, pero La Importante sigue hablando.

22:15h (UTC+2)

Termina la rueda de prensa, ahora tocan las fotos, el one to one, y un pequeño coffee break para los asistentes. Salgo al pasillo, nadie se ha encargado de vigilar las pastas, los zumos…, todo ha desaparecido. Corro al restaurante, les pido ayuda, imposible, no está en el contrato.
Todo el mundo sale al pasillo, devoran (es la hora de la cena) lo poco que queda. Es un caos. El jefe me pide que busque a un artista, no le conozco (ni a él ni a ningún otro). Voy de persona en persona jugando al quién es quién, le encuentro pero el jefe ya no le necesita.

27 minutos más tarde

Sale todo el mundo, los artistas se marchan. Tengo que repartir acreditaciones entre los medios, me dicen sus nombres, me cuesta entenderles, pero desde por la mañana he educado un poco el oído y no tardo mucho en darlas todas.
El chico majo y yo nos ponemos a recoger.

23:15h (GMT+1)

Hemos acabado de reunir todos los bártulos con los que llegamos. Voy a la recepción del hotel, el seguridad personal de La Importante aparece con una tarjeta de teléfono, me pide ayuda, ¡¡¡en castellano!!! Me duelen mucho los pies y llevo tres horas con ganas de ir al baño, no quiero contestarle, pero recuerdo que por la tarde él ha “permitido” que tuviésemos la escalera en la sala de prensa, así que le ayudo.

Tras 837 segundos

Ya no queda nadie en el hotel. La Importante, su guardaespaldas, su manager (una mujer pequeña y con chándal) y su otro manager (el bailarín frustrado, putero, alcohólico y coleccionista de carteles de conciertos), el jefe, el chico majo y yo, estamos fuera, en la puerta, fumando como descosidos.

Medianoche

Aparecen un Mercedes y un BMW, todos, excepto el chico majo y yo, se suben y se marchan a cenar.

8 comentarios leave one →
  1. Sugus permalink
    Jueves, septiembre 6, 2007 12:00 pm

    Jajajaja, me encanta, es como “Sin noticias de Gurb” versión showbusiness!! =)

  2. Jueves, septiembre 6, 2007 12:21 pm

    Yo creo que se equivocan de temática en las películas de terror. Esta crónica tiene tanto suspense como Hitchcock, y no le faltan dosis de peligro…

  3. Jueves, septiembre 6, 2007 1:45 pm

    La dura vida del relaciones informativas, tratar con periodistas da un visión de lo terrible de esta profesión.

  4. etzu permalink
    Jueves, septiembre 6, 2007 4:16 pm

    Genial.

  5. Jueves, septiembre 6, 2007 11:41 pm

    Terrible. Casi deprimente. Pone de mala leche.

  6. Viernes, septiembre 7, 2007 12:13 am

    Ole Minizita. Es como “Zodiac” pero en bueno.

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