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Ultimate Ian Curtis

Viernes, octubre 26, 2007

¿Qué diferencia existe entre el momento en Batman Begins en el que aparece el Batmóbil por primera vez y el momento en Control en el que vemos a Ian Curtis comenzar a componer She’s no control? ¿Qué diferencia existe entre el momento en el que presenciamos que durante la grabación de esa misma canción se utilizó un spray como ritmo de acompañamiento y el momento en el que Daniel Craig ordena su primer Martini con vodka en Casino Royale? ¿Y entre el instante en el que Bernard Summer le muestra a Curtis la primera maqueta de lo que un día llegará a ser New Order y el primer asesinato que comete el joven Mike Myers en Halloween? ¿Y entre la visita de Capitan América a su antigua prometida cincuenta años después en The Ultimates y el encuentro de los miembros de Joy Division en un concierto de los Sex Pistols?

Pues eso. Ninguna.

Todos son mitos. Batman, James Bond, Michel Myers, el Unknown Pleasures. Ya sean acontecimientos, datos, reales o imaginarios, nos asombran y sobrecogen. Aunque sean auténticos, no los hemos vivido y por tanto los aceptamos por igual como parte de nuestro bagaje cultural. En ese punto confluyen y se hacen idénticos. Y con todos ellos buscamos, porque nos excita, porque nos divierte, su última “ultimatización”, expresada en una voluntad de realismo, de explicación de lo fabuloso y lo imposible, quizá porque pertenezcamos a un mundo descreído y desengañado en el que la gente ni canta de súbito ni se viste con disfraces multicolores y en el que los genios difícilmente se sobreviven a si mismos. Nos colocamos del lado de Borges cuando en el prólogo a La Invención de Morel, afirmaba que una de las principales virtudes de la maravillosa novelita de Bioy Casares es que la explicación final resulta ser fantástica pero no sobrenatural. Y donde él decía sobrenatural, pueden colocar ustedes también “absurda” o “surreal”. Y así Mirageman le roba el pasamontañas al atracador que acaba de apalear o Vigalondo nos revela la bomba en su cintura; dos ficciones estas que, por otro lado, no funcionarían sin la ficción misma.

Pero esa es otra historia.

4 comentarios leave one →
  1. Sábado, octubre 27, 2007 9:09 am

    Otra película que estoy loco por ver. A ver si la catamos en estas latitudes.

  2. Sábado, octubre 27, 2007 5:28 pm

    Bueno, un apunte antes de ponernme serio: ¿será I’m not there la definitiva conversión de Bob Dylan en un multimito? Yo confío en TODD HAYNES. Yo digo SÍ.

  3. Jueves, noviembre 8, 2007 11:49 am

    Entiendo lo que dice. Su análisis me ha hecho recordar que durante muchos años sólo tuve una imagen borrosa de Ian Curtis; velaba mis sueños como un santo de póster. Unknown Pleasures en reproducción nocturna entregaba un perfil, no un hombre. Más tarde adquirí las cintas VHS de BBC y de Factory. Sólo las visioné una vez. Aún la oscuridad del escenario y la pésima producción Joy Division no volvieron a ser lo mismo. Llámeme conservador o carbonario, pero creo que no iré a ver esta peli.

  4. Jueves, noviembre 8, 2007 11:48 pm

    No hay problema: Conserve sus sueños y visiones, sublibrarian. Y bienvenido.

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