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Everytime we say goodbye

Lunes, noviembre 5, 2007

Pequeña MorlaHoy mismo, Pequeña Morla, antiguo personaje de este blog, abandonará para siempre los Fríos Exteriores y emprenderá un viaje que durante seis meses le llevará por tres continentes, y después de el cual iniciará una nueva vida, dejando atrás lastres del pasado, entre los que me incluyo. Entenderán que no pueda evitar que me impregne cierta tristeza. Cuando nos despedimos de alguien, nos separamos también de la parte de nosotros que somos con esa persona. Y a veces, como en esta ocasión, esa resulta ser una de nuestras mejores partes. Pero así es como debe ser. Y por encima de todo, anhelo que este nuevo comienzo le depare a Morla centelleantes maravillas y flamantes ilusiones. Porque si hay alguien en este mundo que merezca ser feliz, ese alguien desde luego es ella.

Así que vistámonos con nuestras mejores galas, acérquense conmigo al muelle -aquí tienen pañuelos y confeti- abracémonos y celebremos su partida, mientras Ella pone voz emocionada al lamento que Cole Porter compuso durante la II Guerra Mundial al ver partir a aquellos que jamás volvieron. Ese será nuestro homenaje.

Mientras tanto, estas últimas noches acostumbro a interrogar a las hogueras y fuegos que vienen celebrando el contubernio de la pólvora. Y aunque no vaya a volar el parlamento, no se me asusten, lo puro y primordial de sus llamas y explosiones siempre me responde preguntándome a su vez si no habrá llegado para mi también el momento de acometer un nuevo comienzo.

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3 comentarios leave one →
  1. etzu permalink
    Lunes, noviembre 5, 2007 10:30 am

    No sufra Dr. Podía decirle que no se va tan lejos, o que con buena voluntad puede mantenerse un contacto más o menos cabal (mirenos). Y, aunque no será lo mismo, será algo. Pero entiendo también la sensación de ausencia, la de una persona que simboliza un pasado. Más que eso, la de una persona que fue el epicentro del pasado. Ese pasado, con lo que fuimos, hace tiempo que sabemos que se fue para no volver, pero la marcha de los que en el participaron favorece el olvido. Y es el olvido de algo que no queremos olvidar/perder.

    Bueno, no se me descomponga en moléculas, que la vida sigue. Todos los días acomete uno un nuevo comienzo (no es necesario huir, aunque la mayoria lo necesitamos). Y en los comienzos siempre hay esperanzas (y miedos, sí, pero centremonos en la esperanza). Nuestra vida quizá nunca vuelva a ser mejor de lo que fue, pero suelo pensar que lo mejor está por venir (¿no cree?; pues deberia).

    Un abrazo desde el exilio interior.

  2. Lunes, noviembre 5, 2007 11:59 am

    Es duro despedirse de alguien especialmente si te alegra la vida en esos duros fríos exteriores. Usted puede superarlo.

    Como dijo aquel: No llores porque acabó, sonríe porque sucedió

  3. Minizita permalink
    Martes, noviembre 6, 2007 12:50 pm

    Nunca se me dio bien lanzar confeti, pero no importa, porque querida Pequeña Morla, con sencillez, te sonrío mientras deseo que tengas un buen viaje y una mejor vida 😀

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