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Vacaciones en Iberia

Lunes, diciembre 10, 2007

Una de los mejores aspectos de mi servidumbre al Imperialismo Científico es la posibilidad de disfrazar parte de las vacaciones con el manto de la respetabilidad intelectual. La condición necesaria para ello es que uno ha de escribir al menos un artículo durante el año, sobre algún tema suficientemente ignoto, para así poder utilizarlo como si se tratara de una canción del verano, y poder dar unos bolos – también llamados congresos – por los puntos deseados de la geografía mundial. Y la comparación es válida en más de un sentido. Porque se llega a la hora determinada, al lugar establecido, en el que un escaso público se da cita casi por casualidad, preguntándose cuándo acabará todo aquello, cuándo les darán de comer y podrán irse a casa. Y uno se balancea de lado a lado, como haría Georgie Dann (si falta la vergüenza), mientras cuenta sus hallazgos (si es que hay alguno) y suelta chascarrillos y guiños (esta vez llevo un título propio de Depeche Mode y una tira de Dilbert). Todo ello con la esperanza de agradar al respetable y que vuelvan a llamarte al año que viene.

Gracias a estos motivos tan espurios, y mientras se publican estas líneas, vuelo a la Madre Patria. Pasaré esta semana consecutivamente en Majorca (die länder) y Graná, para después volver a Gallardongrado, al hogar de la Familia Zita, donde habitaré hasta que pasen las fiestas. El ritmo de posteo seguirá siendo más o menos el habitual, aunque sometido como es lógico a los avatares navideños. Les mantendré informados. Pero si durante este periodo, este, su querido doctor, pasa cerca de su localidad de residencia y ustedes gustan o precisan de mi guía espiritual, les asistiré encantado y bien barato. Un chocolate caliente o un poco de vodka suelen bastar. Cuenten conmigo.

Quizá hayan notado que últimamente ando especialmente hermético y fragmentado. Durante este año que languidece han ocurrido demasiadas cosas, demasiados moratones, se han ido demasiados amigos. Se me ha parado el corazón un par de veces. Y como ocurre con los afectados de infarto, la medicación consiste en anticoagulantes que vuelven cada corte, cada herida, en un sangrado de impredecible cierre (una recapitulación, una reflexión, tal vez un futuro). Pero estoy seguro de que este tiempo y la compañía ayudarán. Se que probablemente ustedes ya estén hasta las narices de la Navidad (y eso que aún no ha comenzado). Pero puedo asegurarles que resulta encantador volver a la Madre Patria por estas fechas. Hay un aroma a frío, churros y castañas que lo embriaga todo y que le reconcilia sinceramente a uno con el mundo. Hay rostros conocidos que sonríen, que abrazan dulces, noches que quemar con pólvora o con mistos, deseos que formular, proposiciones que lanzar al aire helado y húmedo. ¿No les parece?

10 comentarios leave one →
  1. Lunes, diciembre 10, 2007 7:12 pm

    Me ha gustado esta entrada tan sangrante, tan personal. Le deseo una feliz estancia y que se cicatricen esas heridas.
    Me tiene intrigado Dr. qué investiga? o de otro modo dicho: cómo sirve usted al imperialismo científico? Espero que no piense que soy un cotilla o le ofenda mi pregunta…yo también serví hace años al imperialismo científico y tengo curiosidad. De más está decir que no tiene que contestar si no lo desea. Un abrazo.

  2. Minizita permalink
    Lunes, diciembre 10, 2007 7:45 pm

    Zito, disfrute de las castañas, de los petardos en el vertedero, del gatozito, que es taaaan pequeño…y sobre todo, cierre heridas. Esta vez, estaré fisicamente lejos, mis vacaciones transcurrirán en una tierra tan lejana que raya los confines de lo inteligible. Lugar donde no se celebra esta navidad, a la que al menos yo, echaré en falta.
    Pero querido Zito, llegaré con los Reyes Magos. Por favor, espéreme.

  3. Lunes, diciembre 10, 2007 10:57 pm

    Nos cruzaremos por el barrio, vecino.

  4. Lunes, diciembre 10, 2007 10:59 pm

    Envidio esa parte en que su regreso navideño (al más puro estilo turrón Almendro) le provoca ese compendio de sensaciones. Lo bello de irse, quizás sea poder volver.

    Porque quedarse todo el año celtiberizando, a qué negar que le quita todo el encanto posible al periodo navideño.

  5. J.T. permalink
    Miércoles, diciembre 12, 2007 1:10 pm

    Sí me parece. Sí.

  6. Jueves, diciembre 13, 2007 6:16 pm

    únase al plan: fiesta de reyes chez amando/catherine con regalo inservible (o invisible) incluído.
    y por supuesto, poniendo a parir a la navidad.
    sigue teniendo mi número?

  7. Sábado, diciembre 15, 2007 12:51 pm

    Por supuesto!! En cuanto tenga conexion estable le escribo al privado.

  8. Sábado, diciembre 15, 2007 6:33 pm

    ok, espero pues su mensaje.

  9. Lunes, diciembre 17, 2007 7:30 pm

    Oiga SIEMPRE mejor un poco de Vodzka. Y un poquito de turrón de Suchard.

  10. Sábado, diciembre 29, 2007 5:59 am

    Querido Doctor, hay fogonazos líricos en su textos, que me pueden:

    “Hay un aroma a frío, churros y castañas que lo embriaga todo y que le reconcilia sinceramente a uno con el mundo. Hay rostros conocidos que sonríen, que abrazan dulces, noches que quemar con pólvora o con mistos, deseos que formular, proposiciones que lanzar al aire helado y húmedo. ¿No les parece?”

    Venía a desearle un cojonudo 2008, que lo será, ya lo verá. Un abrazo, Doctor.

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