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Él observa

Miércoles, febrero 20, 2008

Hace unos días, Tricobezoar, en su recién inaugurado y prometedor blog, me preguntaba si “Él observa”, subtítulo de este gabinete, procedía de un poema de Wislawa Szymborska. Resulta bravo responder a una cuestión semejante cuando uno no se encuentra a la altura de sus seguidores y éstos le condecoran con influencias inexistentes. Y sin embargo, a la luz de algunas de mis últimas entradas, tanto el reciente videomontaje como la elegía a la aleatoriedad de No Country For Old Men, el poema al que él se refería, Un terrorista: Él observa, cobra el carácter de casualidad asombrosa, de mágico presagio, de afortunada relectura, que resume y rubrica las ideas e imágenes que me llevan rondando desde hace un tiempo:  la pianista rogando a su joven amante que no mire mientras ella vomita; un jihadista ordenando al cámara que repita toma; Joe Pesci preguntándome “What do you mean, funny?”

UN TERRORISTA: ÉL OBSERVA

La bomba explotará en el bar a las trece veinte.
Ahora apenas son las trece y dieciséis.
Algunos todavía tendrán tiempo de salir.
Otros de entrar.

El terrorista ya se ha situado al otro lado de la calle.
Esa distancia lo protege de cualquier mal
y se ve como en el cine:

Una mujer con una cazadora amarilla: ella entra.
Un hombre con unas gafas oscuras: él sale.
Unos chicos con vaqueros: ellos están hablando.
Trece diecisiete y cuatro segundos.
Ese más bajo tiene suerte y sube a una moto,
y ese más alto entra.

Trece diecisiete y cuarenta segundos.
Una niña: ella va andando con una cinta verde en el pelo.
Sólo que de repente ese autobús la tapa.

Trece diciocho.
Ya no está la niña.
Habrá sido tan tonta como para entrar, o no,
eso ya se verá cuando vayan savcando.

Trece diecinueve.
Y ahora como que no entra nadie.
En vez de entrar aún hay un gordo calvo que sale.
Pero parece que busca algo en sus bolsillos y
a las trece veinte menos diez segundos
vuelve a buscar sus miserables guantes.

Son las trece veinte.
Qué lento pasa el tiempo.
Parece que ya.
Todavía no.
Sí. ahora.
Una bomba: la bomba explota.

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3 comentarios leave one →
  1. Jueves, febrero 21, 2008 2:35 am

    Mi respuesta será algo simple: me puso más la tía comiendo penes a diestro y siniestro. 🙂 Me encantó el detalle de la banda sonora zombie de fondo. No sé, el hecho de que alguien se atreva a colgar dos vídeos tan duros, sobre todo el segundo, en estos tiempos que corren (XD), merece mis respetos.

    Del segundo vídeo, me quedo con todo, la verdad. El porno mezclado con imágenes violentas (y reales) no me pareció algo gratuito, tal vez me equivoque. Al final, todos estamos enganchados al sexo e, incluso, a la violencia (verbal o física). Forman parte de nuestra naturaleza, aunque los reprimamos. Los telediarios nos enseñan imágenes turbias a diario…, y lo digo desde el mundillo periodístico, usted ‘sólo’ ha hecho una recopilación. Cuanto más prohibido y censurado está un contenido, más nos atrae. Quien se atreva a juzgar la moralidad de otros es que no se ha mirado antes el ombligo… En fin, podría seguir aquí un buen rato, pero para eso tengo mi blog, XD.

    Saludos!!! Encantado! Y pásese!

  2. Jueves, febrero 21, 2008 2:51 pm

    Las casualidades asombrosas, los mágicos presagios y las afortunadas relecturas son algunas de las cosas que (quizás las únicas que) hacen este mundo más o menos habitable. Por lo menos, son la razón de que algunos nos levantemos cada día por las mañanas.
    Ciertamente es fascinante que usted no conociera el poema (a pesar de su respuesta evasiva, yo estaba seguro de que sí), y aún más que nuestra conversación tuviera lugar en los comentarios de una entrada que hacía referencia al “V de Vendetta” de Moore.
    Porque le diré algo, para alimentar aún más la espiral del azar y de la magia. Desde que me dejé caer aquí por primera vez, desde “Lo Zombi” y ahora todavía más con su “Don’t look now” (ambos merecerían una entrada aparte, ya solucionaremos eso), todo el espíritu, la atmósfera, o ese nosequé indefinible que segrega su blog como un aura, me trajo al cuerpo poderosas sensaciones y pinceladas que comparte con “V”, el poema que le/nos ocupa (algún día hablaremos de Szymborska, espero), y quizás le sorprenda, pero también “El agente secreto” de Conrad, o “First we take Manhattan”, de Cohen.
    Las influencias inexistentes (¿en serio son inexistentes?), lejos de situarlo a usted a distinta altura que sus seguidores, confirman, como en el arte en general, el alzamiento constante de ese maravilloso entramado de interconexiones y vínculos apabullantes que, además de levantarme a mí y a tantos por las mañanas, hace que uno se sienta (moderadamente) orgulloso por un momento de su pulgar oponible.

    Saludos.

  3. Jueves, febrero 21, 2008 10:17 pm

    Pues sí, coincido con Tricobezoar en esto de la “serendipia”, en esos acicates que nos ayudan a levantarnos a diario..
    resulta que yo tengo una antología de la poeta en edición bilingüe y colgué de ella algún poema en mi blog (en ambos idiomas)…
    y en cuanto al vídeo…me recordó que hacía tiempo que quería escribir algo sobre ciertos recursos estilísticos usados en el cine hasta la saciedad como en los llamados “explotation films”, a raíz también de esas casualidades de las que habla tricobezoar, en mi caso relacionadas con una agrupación fotográfica y alguna exposición de Don McCullin, un fotógrafo de guerra portentoso..en fin, si tengo ganas, más que tiempo, lo escribiré el fin de semana. Un saludo doctor.

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