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La isla mágica

Jueves, julio 17, 2008

Cuando el pobre de Hans Castorp llegó al sanatorio de Davos para visitar a su tuberculósico primo, no podía sospechar que esas tres semanas terminarían convirtiéndose en siete años. Pronto Hans desarrolló una ligera fiebre (unos inmutables 37.6°C) que los médicos achacaron a una infección latente arrebatada por el aire enrarecido. Microbios escondidos que por la falta de oxigeno decidieron manifestarse. Algo similar ocurre cuando se visita una isla perdida en el confín del mundo. En las extensiones de vacío, ante los colosos pétreos que apenas reparan en ti, acariciados silenciosamente por la niebla, mana todo lo que uno lleve. Mientras recorremos llanuras salpicadas de casas blancas y penachos negros, mientras nos embelesamos con la rectilínea y grisácea presencia del mar, vamos exudando poluciones, derrotas, sinsabores, broncas monumentales, callejones sin salida. La viscosidad propia de nuestras vidas urbanitas.

En el extremo del mundo, cuando se mira a la naturaleza, ésta no te devuelve nada. Uno va poco a poco despojándose de lo accesorio, de las necesidades, de las carencias, y queda lo esencial. Las bare necessities, que diria Baloo. ¿Qué hacéis? ¿En que ocupáis vuestro tiempo? le quise preguntar al lugareño autoestopista. Solo existimos cuando nos veis, creí que respondía (y se refería a los turistas, claro). Fuera de temporada, en la isla, sus vidas no se alejan demasiado de las de las ovejas que allí pastan. Del mismo modo en que no se alejan las nuestras, aunque las revistamos de importantes citas, borracheras y lecturas. Pulsiones congénitas, propensiones connaturales, ¿es ese el remanente? ¿Es eso lo que queda?

Por si acaso, por qué no rescatarse para uno mismo, por un momento, cuesta abajo. Por qué no hacer un poco el Jackass por pendientes tremendas desafiando nuestra integridad física . O si prefieren algo más tranquilo, en el Zitoflickr pueden contemplar las instantáneas del viaje.

Y sí. El idiota soy yo.

2 comentarios leave one →
  1. Masacre en los Jardines permalink
    Jueves, julio 17, 2008 1:29 pm

    Da gusto leerle. Palabra de Masacre.

  2. Ancarus permalink
    Viernes, julio 18, 2008 8:54 am

    Hasta los doctores más respetables acaban haciendo la croqueta. Es algo innato al ser humano. Que bonitas las fotos.

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