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Joviales y vetustos

Miércoles, julio 30, 2008

1.- En Monstruos Modernos, culmen del corpus mostrenco e ilustrado por un Darío Adanti en estado de gracia, Jordi Costa escribe lo siguiente al respecto de esa disparatada plétora de cursos ofrecidos por doquier:

“Si me apuntara al curso de novela criminal del Hotel Kafka -donde imparten clase detectives, forenses y Rafael Reig- podría acabar convertido en el Krystian Bala local, escribiendo mi propio whodunit. Que es como catear, pero en peor.”

2.- Una noche de conversación bufandera con Alvy le pregunté si había visitado alguna vez el blog de Rafael Reig (al que me referiré como RR de aquí en adelante). No lo conocía, así que le pasé el enlace. Tras echarle un vistazo, concluyó sin mucho interés que no le resultaba más que una repetición sin alma ni chicha literaria del cliché del viejuno progre, caduco y malditista. En definitiva un carcamal, en contraposición con, por ejemplo Serrat, quien como todos sabemos es el prototipo del carcabien eterno.

3.- Además del Maestro Mostrenco (al que me referiré como MM de aquí en adelante), estos días también leo Los detectives salvajes de Roberto Bolaño. Una de las novelas fundacionales de Javo. Cómo resistirse a su vehemente recomendación, a los generalizados parabienes que el libro ha recabado. Bolaño (al que me referiré como BB de aquí en adelante) escribía una prosa de mirífica fluidez (aprendí esa palabra de él antesdeayer; de MM aprendí el glorioso término pijipi), y en la que recicla con mucha más gracia que Borges los juegos del difunto cieguito con la ficción. Pero si me preguntan por el interés que me produce esa historia de despertar de carne adolescente, esa descripción de ambientes literarios viciados, les diré que no se lo encuentro por ningún lado. Y llevo ya 182 páginas. Debe de ser que mi carne ya no es adolescente o que para ambientes virtuales viciados ya tengo la blogosfera. O puede que el problema no esté en mi, y que BB resultara ser el equivalente literario de Queens of the Stone Age. En cualquier caso, continuaré las pesquisas en las 427 páginas que me quedan.

4.- En la dialéctica entre joviales y vetustos, creo que me he deslizado sin notarlo en uno de los dos bandos. Luego me consuelo pensando que ni los joviales son tan joviales ni los vetustos lo son tanto. En fin, no le daré más vueltas. Me marcho unos días a costas murcianas. Pero antes de irme, creo que pincharé otra vez el disco de los Buzzcocks

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2 comentarios leave one →
  1. Lunes, mayo 4, 2009 11:03 pm

    Y… ¿terminó Los detectives salvajes? No me da vergüenza confesar que no leí este libro todavía, y que no he leído absolutamente nada de Reig, y que los viejunos hacen bien en darse cuenta de lo que son, y los joviales hacen mejor en echarse a la olla de aquella Alaska añorada que cantaba : sapos, culebras y bichos muertos. Bien muertos.

  2. Martes, mayo 5, 2009 12:39 am

    Si… y me reafirmo. Lo malo de los viejunos es cuando no se dan cuenta de que lo son. Mire a Boyero, sin ir mas lejos.

    Y gracias por el comentario. Este post me confesaba que se sentia.

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