Skip to content

Informe en minoria (I): Miami Vice

Miércoles, diciembre 10, 2008

vlcsnap-18166942

La idea que inspiró a Mann para filmar Miami Vice, La Película (2006) era revisitar sin cortapisas la famosísima serie de idéntico nombre de la que fue productor ejecutivo durante cinco años. Tras un par de temporadas, Miami Vice, La Serie (1984-1989) se vio amenazada con el cerrojo. Mann comenzó a dotarla de un carácter oscuro y sombrío muy alejado del colorido y horterismo con los que la solemos recordar. Por tanto, quizás no quepa hablar de una reactualización sino de un regreso a los vectores que Mann propuso entonces y que no tuvo demasiado margen para llevar a buen puerto. Y sin duda, la tibia recepción de que encontró su revisión se debió a ese “sorprendente” reajuste de códigos en una longitud de onda mucho más reflexiva y sobria.

Por supuesto que Miami Vice no es una película perfecta. Sufrió múltiples problemas en el rodaje, huracanes incluidos, rivalidades entre su elenco y un cambio de final a última hora. Y eso se nota. Se nota en una narrativa confusa y en un argumento que se aprecia arbitrario en algunos momentos (Noel y Javo siempre me recuerdan la inefable escapada en lancha a La Habana). Y aun así Miami Vice contiene tanto. Tantos instantes, hermosos y sutiles unos, de cinematografía brutal otros, marca de la Casa Mann. Claro que despliega muchos caracteres de Lo Macho en su sentido más convencional: lanchas ultrarrápidas, deportivos que echan fuego azul, mujeres despampanantes, trajes carísimos, clubs exclusivos. Pero no es ahí donde se lidia la dialéctica y el interés de Miami Vice, sino en la contraposición, mucho más conseguida que en Heat, de polos en apariencia opuestos, y que, hay que reconocerlo, pueden repeler al espectador si este se enroca en la comparación con la serie predecesora. Pero para eso estamos aquí, para diseccionar con paciencia.

vlcsnap-18195342

Una primera contraposición es la que ocurre entre la abierta cinética de algunos de sus momentos y el tono introspectivo que impregna otros. Por un lado los coches veloces, los helicópteros y aviones que surcan laos cielos, las lanchas que rasgan el agua. La violencia, seca, contundente, brutal, sin cámara lenta, en tiempo real, en décimas de segundo, brazos que vuelan por los aires, cuerpos atropellados que dejan un reguero de vísceras en el pavimento, o la sangre que salpica la cámara durante un tiroteo (en un recurso que se usaría más tarde en Children of Men).

vlcsnap-18233843

En otras ocasiones, esa ferocidad ocurre fuera de plano. Por ejemplo cuando Rico llama a casa de la mujer de su confidente para comprobar que se encuentra bien y el sonido del contestador recibiendo la llamada sirve de fondo para la imagen de un hombre calvo, enorme y tatuado, sin camiseta y con guantes basta para saber que nada está bien, que nada ha ido bien, que todo ha ido rematadamente mal.

vlcsnap-18144592

Pero esa acción frenética nunca es sostenida, ocurre en exabruptos, en tres, a lo sumo cuatro escenas, como el mencionado tiroteo final que trae a la memoria aquel otro monumental de Heat. El devenir de ese patrón esperable es asaltado continuamente por detalles que se escapan por sus bordes. Uno es la inusitada profundidad que Mann quiere otorgar al personaje de Sonny, que termina pareciéndose en muy poco al que encarnaba Don Johnson en la serie. Aparte de la historia de amor que éste protagoniza y de la que hablaremos más tarde, es posible divisar instantes en los que nos queda claro que Farrell está jugando al juego de las apariencias. Aquí y allá el velo de su dureza, de su fortaleza, de su seguridad, de su profesionalidad si quieren, cae y nos deja ver a un ser desvalido y vulnerable, algo a lo que contribuyen sin duda sus característicos ojos de niño travieso. Sonny siente un evidente dolor cuando ve al desgraciado confidente penar porque ya no le queda nada en el mundo, un hogar al que regresar.

vlcsnap-18253792

También muy revelador es el punto en el que la brigada en pleno acosa a un intermediario para conseguir una cita con el temible José Yero. ¿Qué hace Sonny perdiendo su vista en el mar en medio de ese intenso interrogatorio?

vlcsnap-18318802

Sonny no es un simple fantoche de chaqueta Armani blanca arremangada. Su mirada vas más allá de lo visible, más allá de la nuestra, que cree estar contemplando un formulario thriller policiaco de acción. Hay algo que le atormenta, que le persigue, y nunca llegamos a saber muy bien qué es.

Al mismo tiempo, Miami Vice se descuelga aquí y allá, en su continuo devenir de localizaciones, con claras alusiones a la escala enorme del tráfico de drogas. Pero no del modo maniqueo de Soderbergh en Traffic, con la diatriba entre un México amarillento, sucio y amenazador y un Estados Unidos azulado y ordenado (aunque el azul baña Miami Vice). Sino mostrando la miseria en todas partes, en los países de los hombres armados, donde reina la anarquía y la pobreza es causa y efecto de la droga, y también en casa, con quienes se lucran con ella, como esa Hermandad Aria que trafica y trata con aquellos que ellos mismos califican de “inferiores”, o como los poderosos que afirman en las noticias hacerle la guerra al Terror y al Estupefaciente.

vlcsnap-18941482

Y en frente, siempre, los hombres desalmados, como José Yero o Arcángel de Jesús Montoya (interpretado por Luis Tosar en un remedo del personaje de Javier Bardem en Collateral), hombres que habitan abismos morales, hombres malvados que dictan sus condiciones, que han llegado donde están porque se han dispensado a si mismos de la culpa y pueden ejercer la crueldad hasta donde ellos quieran. El grafiti en la pared detrás de Yero, que parece pintado por Francis Bacon, les anuncia y define perfectamente.

vlcsnap-18598382

La segunda oposición es la que media entre los escenarios sobrecogedores y la intimidad doméstica. Entre el gran angular y el primer plano. Es la abstracción que une un paisaje estilizado con un acercamiento extremo que hace que las formas se diluyan. En un lado están las estampas naturales que Rico y Sonny surcan en sus viajes. En el otro La Ciudad. Se suele decir que Miami Vice es la tercera parte, junto con Heat y Collateral, de una inconfensa trilogía neo-noir. Pero sería mas acertado considerarla con la segunda de ellas como un díptico, un díptico sobre La Ciudad. Porque es ella quien verdaderamente protagoniza Collateral y Miami Vice (que Jamie Foxx aparezca en ambas es mucho menos relevante). Miami o Los Ángeles sirven de escenario mayúsculo a las tribulaciones de los personajes. La Ciudad, filmada de noche, con cámara digital, adquiere una intensidad inaudita y un rango de luces y colores deslumbrante. Además, en Miami Vice siempre está presente la tormenta. Los truenos anuncian problemas. Con los relámpagos de fondo, la naturaleza urbana se hace aún más descomunal. Y los personajes caminan empequeñecidos bajo ella.

vlcsnap-18277592

vlcsnap-18761802

vlcsnap-26756462

vlcsnap-26904702

Ese maximalismo contrasta por otro lado con la inmensa delicadeza y sensibilidad con la que Mann filma la intimidad de los personajes. La sensualidad de la piel, la calidez de los gestos, lo galvánico de las miradas, la ternura de las caricias, los abrazos. Y las manos, siempre las manos, una y otra vez, como suave vehículo conductor de las pasiones de los personajes.

vlcsnap-18370642

vlcsnap-27189652

vlcsnap-27196032

vlcsnap-18954662

Y es aquí donde llegamos a la historia de amor entre Sonny e Isabella, la improbable chino-cubana encarnada por la bellísima Gong Li. Isabella es la amante de Montoya, el capus máximus, y lo que en un principio parece una transacción carnal de conveniencia pasa a ser, previsiblemente si quieren, un abrasador romance.

vlcsnap-18778132

Lo que destaca de nuevo es la maestría de Mann para hacer a ese romance cercano y radiante. Para que en diálogos como este

This is a bad idea.
– This is past a bad idea.
– And it has no future.
– That’s right.
– So, then there is nothing to worry about,

reconozcamos el sabor de la verdad, queramos que se nos lleven con ellos porque hemos sido como ellos. Al filmarlo de esa manera próxima y desnuda, el romance cobra vida propia. La espera, el ansia del reencuentro, el síndrome de abstinencia aliviado, o el querer conocer el pasado del otro son escalas propias de todo tránsito amoroso a las que Mann otorga entidad e intensidad. En especial destaca la escena de la ducha (que tiene su paralelo en otra similar entre Rico y su mujer al comienzo de la película). Primero, los ojos de Farrell, alejado de ella por un momento, nos hablan de su miedo, de cuánto teme perderla.

vlcsnap-18818922

Isabella es independiente y bravía. Pero aquí es simplemente una niña feliz, que disfruta no tener que ser una severa mujer de negocios por unas horas, poder entregarse al gesto tierno de secarle el pelo a Sonny. La pasión les reduce a adolescentes puros, completos, livianos, dichosos. Aunque no dure mucho. Sus miradas, sus gestos, son clamorosos.

vlcsnap-18841222

vlcsnap-18849182

Y a lo largo de este proceso, alejado de los gadgets y las poses, Mann dibuja un retrato de la masculinidad que le emparenta por línea directa con Peckinpah y Walter Hill. Cuando casi al final, ya a punto de descubrir su identidad, Sonny avisa a Isabella de que es mejor que deje los negocios ilícitos porque la probabilidad es como la gravedad, no puede negociarse con ella, ambos intercambian las siguientes palabras:

– Would you find me?
– Yes, I would
– This is very Cuban. The protective man talking.
– It’s the talk of a man.

Un hombre, simplemente un hombre. Si fuera resumible, si pudiera ser expresado con palabras, ser hombre es eso. Es honor, amistad, camaradería. No explotar a los demás para tu beneficio. No permitir que quienes amas sufran daño.

vlcsnap-27214512

vlcsnap-27216052

8 comentarios leave one →
  1. Miércoles, diciembre 10, 2008 6:18 pm

    Si te me pones farruco te convierto el Bacon en un Pollock!

    Bromas aparte, ver ‘Miami Vice’ a través de sus ojos le otorga al film una nueva dimensión. Debo admitir que en un principio me supo a poco, pero con el tiempo he ido acercándome a esta pelicula que describe aquí. Sin embargo advierto ahora, y gracias a usted, ese lenguaje de manos y la tristeza crónica del Crockett que Farrell, no admite discusión, tan bien encarna. La escena de la ducha es verdaderamente intensa, tanto o más que el encontronazo de la limusina, tan deseado y electrizante él.

    Siga con estos Informes en Minoría, se lo ruego. Y más que se lo rogarán.

    • Juan permalink
      Lunes, octubre 15, 2012 2:30 pm

      Tuve la misma impresión. Sentí que al principio la película me dejo “sabor a poco” después de ver Collateral que me impactó con cada detalle (creo que es la mejor película de suspenso y policial que haya visto)…
      Pero con el tiempo, y volviendo a verla me gustó cada vez más… de hecho es una de esas pocas películas que me gusta verlas cada vez que la dan en el cable. La escena de tiroteo final, la historia de amor, la actuación de Yero (da miedo verle la cara tal cual con Ledger haciendo de el Guasón)… y la ciudad como siempre, protagonista en todas las de Mann… excelente película… de las que no necesitan segunda parte como Collateral o Heat…

  2. Miércoles, diciembre 10, 2008 8:07 pm

    “Un hombre, simplemente un hombre. Si fuera resumible, si pudiera ser expresado con torpes palabras, ser hombre es eso. Es honor, amistad, camaradería. No explotar a los demás para tu beneficio. No permitir que quienes amas sufran daño.”

  3. Miércoles, diciembre 10, 2008 10:31 pm

    Nadie jamás ha rodado como Mann en Heat, Collateral y Miami Vice, a La Ciudad tal y como usted la describe. Como un ser mastodóntico con personalidad propia, con respiración y pulso propios, monstruo capaz de engullir y arropar a partes desiguales, con todo ese desamparo puntuado por sus electrizantes bandas sonoras, con toda esa épica de la supervivencia y todo ese amor bien repartido entre la panorámica y el detalle. Con toda esa carne de gallina. Me encanta que le guste Miami Vice, Doctor. No sabe usted cuánto.

  4. Jueves, diciembre 11, 2008 12:06 pm

    Michael Mann es un valiente que hace el cine que quiere hacer sin que le tiemble el pulso y en Miami Vice ejercita sus habilidades generosamente.

    No me parece gratuito compararlo con otro director de menor magnitud: Tony Scott. Creo que ambos han sabido, a diferentes escalas, redimensionar el thriller, dotándolo de valores de los que no puede presumir la mayor parte de las veces.

    Recomiendo a los interesados en Mann visionar o revisionar Manhunter, una joya no demasiado conocida.

    Fantástico informe, Dr. Zito.

  5. Jueves, diciembre 11, 2008 5:32 pm

    David, Tiene muchisima razon. Creo que a estas alturas Tony Scott ha demostrado no ser solo el “hermano tonto” de Ridley. De hecho, sus ultimos filmes son mucho mas interesantes que los de su hermano. Domino, Man on Fire y Deja Vu constituyen otra inconfensa trilogia que ha redefinido visualmente nuestros tiempos.

  6. Lunes, diciembre 15, 2008 1:26 am

    Plas, plas, plas….

    Saludos

  7. gromland permalink
    Viernes, diciembre 19, 2008 1:48 am

    Estimado Dr Zito: he de reconocer que si no hubiera sido por su apasionada defensa de “Miami Vice – The Movie” nunca la hubiera visto. Y recién terminada, he de decirle que me he llevado una grata sorpresa. Acierta Vd. de pleno en ensalzar esos dos tipos de dirección: la cuasi davidleaniana (no sólo en el mar, sino también en los planos urbanos) frente a la visión “epidérmica” (en ocasiones, me sentí como el enano de la “Cúpula del Trueno”, a hombros de los protagonistas).

    Eso sí, el guión no será de los que hagan historia, las cosas como son. Pero bueno, no se puede tener todo en esta vida.

    Sólo dos últimos apuntes, uno realmente curioso: cuando Jammie “Ricardo” Fox persigue a un objetivo en la primera secuencia, se deshace de uno de los matones con la misma maniobra que utilizaba el personaje de Tom Cruise en “Collateral” durante la secuencia del Club “Fever” (rotura de brazo, al suelo y patadita pa’ que duermas bien).
    Y dos: juraría que Luis Tosar en un momento dado de la película está leyendo “La Voz de Galicia” (todo el mundo sabe que “Faro de Vigo” es mejor periódico): ¿por qué diablos Isabella chapurrea en español con sus empleados… y cuando habla con Arcángel de Jesús lo hace en inglés?.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: