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Monstruos del espacio

Martes, febrero 3, 2009

¿En qué se parece una parada de monstruos a la cantina de Mos Eisley?

Monstruos, Ostentos y Hermafroditas (Universidad de Granada, 2007) de Alberto Salamanca Ballesteros, ocupa mi mesilla de noche con intermitencia. Una pena, porque se trata de un fenomenal y fascinante tratado que aborda el modo en que las anomalías congénitas han sido reflejadas en el pensamiento y el arte a lo largo de la Historia. Al final del capítulo sobre monstruos de feria, Salamanca Ballesteros conjetura sagazmente que el desarrollo de la teratología, el descubrimiento de las leyes de Mendel, y con ellos el mayor conocimiento de los principios de la genética, y los avances en endocrinología terminaron con el freak. La modernidad asimiló las patologías corporales que dejaron de pertenecer a la especulación mágica y sobrenatural -presagio de catástrofes, objetos de adoración, signos del apocalipsis- y empezaron a formar parte de los catálogos médicos: “El hombre de la piel elástica” pasó a estar aquejado de una “dermatolisis generalizada,”  los gigantes se convirtieron en “acromegálicos” y los hombre lobo en “hipertricósicos”. Un ejemplo más de lo que Max Weber llamaba El Desencanto, la idea de que los imparables progresos de la ciencia disiparían las nieblas de lo inexplicable, de lo desconocido y terminarían haciendo desaparecer del mundo el pensamiento mágico.

Sin embargo, como apuntaba Jeffrey Weinstock en su articulo Freaks in Space (reeditado en castellano en el número de Febrero de 1998 de Revista de Occidente), resulta sospechosamente casual que el canto del cisne de los freakshows durante los 40 coincidiera con el comienzo de La Edad de Oro de la Ciencia Ficción. Las narraciones de Sturgeon, Asimov, Heinlein, Bradbury y otros convirtieron los fríos espacios siderales en un hervidero de criaturas exóticas. Es decir, hicieron de las estrellas el nuevo hogar del pensamiento fantástico. El extraterrestre tomó el relevo del freak. La necesidad del horror, de lo deforme, de representar la otredad, lo diferente, como forma de afirmar nuestra normalidad, una vez readaptada a los nuevos códigos morales y a la glorificación tecnológica, abandonó para siempre las ferias y se reubicó en un nuevo escenario, allá arriba, en una galaxia muy, muy lejana.

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6 comentarios leave one →
  1. Frunk permalink
    Martes, febrero 3, 2009 1:27 am

    Me tiene que dejar el libro de Salamanca Ballesteros CUANTO ANTES, doctor.

  2. Martes, febrero 3, 2009 8:59 am

    …del mismo modo que Oriente fue durante mucho tiempo un pozo de misterios y rarezas para el occidental. Quizás es una tendencia natural ésa de buscar lo único y lo exótico en la lejanía, un modo de reconocer por lo bajo que vivimos dentro de cierta ignorancia. Casi es más bonito llamarlo Misterio, ¿no?.

  3. gromland permalink
    Miércoles, febrero 4, 2009 1:26 am

    Creo que, inconscientemente, ha cometido Vd. un error en la última frase, la cual debería – a mi humilde entender – rezar como sigue:

    “La necesidad del horror, de lo deforme, de representar la otredad, lo diferente, como forma de afirmar nuestra normalidad, una vez readaptada a los nuevos códigos morales y a la glorificación tecnológica, abandonó para siempre las ferias y se reubicó en un nuevo escenario… en la programación de Telecinco”.

    (Le ruego disculpe la boutade; consecuencias de haber caído durante un temerario zapeo en “La caja”).

  4. Miércoles, febrero 4, 2009 9:08 am

    Lo curioso, Mario, es que Weinstock luego desarrolla la idea de que el espacio sirvio para representar los topicos racistas sobre orientales, negros, y demas pueblos “sin civilizar”: Asi Jabba El Hut seria la representacion del musulman ladino y terrible, Chevbacca del negro y los Ewoks de las tribus primitivas…

    Y Grom, no anda usted desencaminado. Quiza la nave donde viajaban todos los freaks, en plan Arca de Noe, regreso a la Tierra…

  5. Miércoles, febrero 4, 2009 5:04 pm

    ¿Se ha bajado el hay algo ahí fuera de Costa? Tiene ahí un par de párrafos que completarían su visión.

  6. ontopop permalink
    Miércoles, febrero 4, 2009 7:44 pm

    Al menos en las historias de Ciencia Ficción de la EC, si algo se combatió, especialmente en algunas historietas de lo más memorable (¿recuerdan aquella sobre una civilización de robots “racistas”, visitada por un astronauta que, al final de la historieta, revelaba ser… negro?), fue justamente el racismo, como por lo demás en las demás publicaciones de la editorial (en Shock Suspense Stories, sin ir más lejos, hay abundancia de ejemplos). Qué maravilla de historietas, y qué vigentes siguen siendo a día de hoy… Y el libro que comenta tiene muy buena pinta, ¿sabe si tiene distribución nacional?

    Por cierto, Dr. Zito, le devuelvo el offtopic; hoy ha dejado un comentario en el blog que ahora comparto con Rafa, http://ontopop.blogspot.com , y me da la impresión de que no me ha reconocido… Soy la Perse, o Elizard Queen, o Werewolfie… Creo que ya nos conocíamos de antes. 😉

    Saludos.

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