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Authority Day (II)

Domingo, abril 26, 2009

bastards

“¿Por qué los superhéroes nunca van detrás de los auténticos cabrones?”  Así comienza la etapa de Mark Millar en The Authority, serie que, como ya les dije hace unas semanas, vengo devorando con fruición estos días. Muchos de ustedes, que la conocen de sobra, me dirán que ya era hora. Pero oigan, la dicha siempre es buena aunque sea tardía.

Leyendo este segundo volumen titulado Under New Management, y que contiene los últimos números  a cargo de Warren Ellis y los primeros de Mark Millar, es posible comprobar que Ellis no se atrevió a llevar hasta las últimas consecuencias su propia creación: Un supergrupo dispuesto a pisotear la neutralidad que se les suponía a los superhéroes del siglo XX y decidido a arremangarse todo lo necesario para cambiar el mundo. Los héroes de Ellis salvaban a la humanidad de un tirano fumanchesco, una invasión procedente de una Tierra paralela y el intento de Dios mismo (un dios lovecraftiano, como debe ser) de recuperar el planeta otrora suyo. Pero pese a sus muy expeditivos medios, su Authority no osaban intervenir en asuntos terrenales más allá de cumplir una labor de supervisión, encarnada en su adorable lideresa, esa madre castradora y camionera llamada Jenny Sparks. Allí donde los héroes de Ellis se preguntaban sobre cuán lícitos eran sus medios, los de Millar en cambio toman partido hasta mancharse. Deponen dictadores y desafían gobiernos si es necesario. Y en lógica extensión de lo que representaría un supergrupo hoy en día, se convierten en celebridades planetarias, portadas de revistas, nuevas estrella del rock.

Pero además todos los personajes de Millar son macarras, excesivos y extremos, de modos deliciosamente vergonzosos y políticamente incorrectos. Es un turbio placer contemplar cómo The Authority apalizan a los varios remedos de los héroes Marvel creados como churros por el malvado Jacob Kriegstein, trasunto a su vez del mismísimo Padre Jack Kirby. Los Vengadores y Los Cuatro Fantásticos aparecen así desenmascarados como lo que son, elementos retrógrados y reaccionarios, meros títeres en manos de los poderosos, herramientas de pacificación utilizadas para preservar el status quo mes a mes gracias a pequeñas trifulcas con supervillanos del tres al cuarto, tras las cuales todo vuelve a lugar que estaba.

Por si fuera poco, a Millar le acompaña en el dibujo el gran Frank Quitely. De Quitely me encanta su jugueteo con el medio mismo del comic (querría hablarles algún día de esa pequeña maravilla que es W3, aunque vuelva a llegar tarde). Tomen por ejemplo este caso en el que la parodia del Dr Extraño entra en el mundo de los sueños persiguiendo a mi colega El Doctor. Vean como entra en él de izquierda a derecha, casi saliéndose de las viñetas. Más tarde, cuando El Doctor regresa a la realidad derrotado, vemos que lo hace en idénticas etapas… ¡pero de derecha a izquierda!, desafiando el sentido de la lectura (que no el orden temporal del panel).

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En última instancia, resulta algo irónico que esa doctrina intervencionista de Millar puesta en práctica por los hippies at heart de The Authority fuera precisamente la que adoptaron Bush El Joven y sus halcones straussianos tras el 11-S. Afganistán o Iraq fueron los arcos argumentales en los que bajo el pretexto de traer democracia y libertad a Oriente Medio los Estados Unidos se convirtieron en su propia The Auhority. Si fuéramos unos irredentos pragmáticos a la Kissinger, la conclusión tal vez debería ser que el único fallo de esas “operaciones” fue que Bush y los suyos no aplicaron el suficiente poder ni inteligencia como para ejecutarla con éxito y que eran mucho más necios que la Authority original.

Años después, Millar exploraría similares preocupaciones políticas en Civil War (2006-07), ya para Marvel. La serie proponía un enfrentamiento de escala épica entre los superhéroes marvelitas, divididos entre partidarios y detractores de una ley gubernamental que obligaba a todos los superhéroes a registrarse y a revelar su identidad secreta. Justo en la última página de este segundo tomo de The Authority sentí un déjà vu. ¿Dónde había visto yo esas viñetas? Lo pueden sospechar. La escena que concluye Civil War y en la que Tony Stark y una tal Sra. Sharpe contemplan el atardecer desde un ventanal de la nave insignia de S.H.I.E.L.D, es prácticamente calcada a la que protagonizan Jack Hawksmoor e Ingeniero en los salones de El Transporte al final de Under New Management. Pura coincidencia, seguro.

finscan

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