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Una propuesta económica

Martes, julio 28, 2009

El centro comercial es el panóptico moderno. Un centro penitenciario donde el énfasis no es tanto la disciplina como el control. Proveer un entorno controlado, temperatura, música, horarios, servicios de seguridad, en el que los compradores realicen las tareas que se les supone sin distracciones y de la manera más placentera posible. Un lugar regido por reglas y convenciones no visibles, como el observador de la prisión ideada por Jeremías Bentham, pero no por ello inexistentes. Al igual que las ciudades empresariales (de las que me gustaría hablarles otro día), el centro comercial es otro ejemplo moderno de “institución total”, como las bautizó el sociólogo Erving Goffman, porque está diseñado para totalizar la experiencia diaria de sus habitantes: ocio, descanso, necesidades fisiológicas, producción, consumo.

La racionalidad de estas instituciones es sencilla de entender. En un mundo cambiante, incierto, peligroso, ahora más con el declinar económico y ecológico, los espacios con condiciones predeterminadas, tranquilos, sosegados, estables, constituyen un remanso de paz para los urbanitas occidentales de pro temerosos de lo ignoto. Lo comercial es un entorno atractivo y colorido, que nos ofrece abrigo y comodidad y alejado de las vicisitudes de los tiempos modernos.

Pero mientras que en estas instituciones el constante objetivo es la creación y mantenimiento de condiciones que favorezcan la actividad que se busca de nosotros, es decir, la compra, pocas veces encontramos un ejemplo de dirección y guía tan directo como el que nos plantea el Menú Familiar de Carrefour.

Los supermercados nos encauzan, nos ayudan, quieren estar a nuestro lado, especialmente en tiempos de crisis. El fantabuloso Lidl ya lleva haciéndolo desde hace tiempo de forma velada, agrupando sus ofertas por diversas temáticas domésticas (“Para su segunda residencia” y “Básicos para el hogar” son las de esta semana) o con guías y consejos sobre determinados productos (“Helados: sensación de verano” toca este mes), y que sirven para orientar a los hogares por el proceloso mundo de lo que hay y lo que no hay que comprar. Pero con el Menú Familiar, Carrefour se ha atrevido a dar un paso más allá, y ha pergeñado un menú completo de productos que por un total de 28 euros (¡1€ euro al día!) pueden (o eso se nos dice) alimentar a una familia de cuatro personas durante un mes. La lista de productos es detallada y precisa. Uno por uno, ítem por ítem -muslos de pollo, chicharros, galletas maría- hasta sumar 28. Una “propuesta económica” para ayudar a que nos salgan las cuentas. Para ayudar a organizarnos la vida.

Niños, sonrían a la cámara y digan a la vez:“yo como lo que me dice el Sr Carrefour”.

menu-familiar_20090728-03

One Comment leave one →
  1. Sábado, agosto 1, 2009 4:32 pm

    ¿Adjuntan también el menú detallado para cada día de la semana y los elementos están destinados a ser sólo guarnición? Me recuerda a las comidas en casa de mi amiga Raquel, durante las cuales no dejaba de escuchar susurros (mamá, a Jaute ponle más que tiene el metabolismo “acelerao”) y me hacían sentir como una tragona implacable al observar sus platos con la comida medida hasta el último gramo. La familia de mi amiga pasaba el domingo en centros comerciales, de compras, cuando aún habrían todos los domingos. ¿ A qué se dedicarán ahora?

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