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El individuo

Viernes, octubre 9, 2009

“La misión de la crítica consiste en eliminar de los específicos efectos de cada arte todo efecto que pueda haberse tomado prestado de otro arte. De ese modo cada arte se purificará y en esa pureza podrá encontrar su garantía de calidad.”

Clement Greenberg, Pintura Moderna, 1965.

Esta postura viejuna y caduca, apolillada y obsoleta, de aquel crítico de la modernidad artística, es precisamente la que subyace en la reciente columna de Vicente Molina Foix sobre el cine de animación y los “tebeitos”, y en la que, entre otras lindezas, su autor afirma sentir vergüenza cuando críticos serios califican a una “chorrada de plastilina como Up” como obra maestra. A Molina Foix le han caído múltiples y merecidísimos palos por semejantes excrecencias, y sobre él es preciso derramar toda nuestra indignación y desprecio. Pero no olvidemos la raíz del mal que manifiestan sus  palabras.

Recurriremos para ello a otra cita:

“Aunque el autentico expresionismo fue una vez una protesta contra las rígidas convenciones, difícilmente puede serlo hoy en día en nuestra sociedad de desublimación represiva. La crisis del individuo frente a la sociedad es un cliché, igual que la crisis de la alta cultura frente la baja cultura. De hecho, ambas “crisis” llegan a oscurecer las verdaderas. Por ejemplo, que el individuo es una categoría instrumental: el empresario del primer capitalismo ha regresado, en el capitalismo tardío, como un consumidor de individualidad, o ha sido reciclado por la Derecha como una figura puramente ideológica”

Hal Foster, La falacia expresiva, 1985.

Molina Foix es heredero de una concepción burguesa de la cultura, en la que el individuo se “eleva”, adquiere una identidad propia a través de la acumulación y absorción de obras puras, de las “mejores” obras, procedentes de cada una de los artes. Un proceso de mejora personal paralelo a la purificación progresiva de las artes, que han de ser capaces de señalar diligentemente al Vicentito de pro qué leer, ver y escuchar y qué no. Pero, como dice Foster, esa no es más que una forma de consumo de individualidad (la responsable  del “síndrome Werther original“), una individualidad muy específica y al mismo tiempo intercambiable. Porque algo similar lo practican también algunos de los que militan en la otra barricada, los que buscan la construcción de su personalidad a través de un consumismo sofisticado de la diferencia. Los derechones de nuevo cuño. El resultado del debate entre ambos es inútil y encrespado porque no se trata de un canje de argumentos sino de un intercambio de cañonazos entre identidades hipertrofiadas como galeones.

En realidad, yo venía a decirles que el individuo es un constructo, y enarbolarlo no es más que mostrar una caja vacía al respetable. Pero igual antes de decirlo debería leer más a Lipovetsky. O no. Porque yo ya no leo nada.

2 comentarios leave one →
  1. Sergio permalink
    Viernes, octubre 9, 2009 1:18 pm

    Todavía no sé la razón de que pase todos los días por aquí si jamás entiendo lo que dices pero bueno, uno tiene esa vena masoquista sobre todo cuando quien lo tortura tiene un muy buen léxico y una forma de escribir exquisita.

    Pero vamos a lo nuestro.

    Vicente Molina Foix puede decir lo que desee, su opinión es respetable y nos ayuda a comprender la amplitud de su criterio. Vicente Molina Foix es de esas personas que no logran comprender lo que significa la palabra Cultura. Él, seguramente, no ve la cultura en una silla, en el papel higiénico, en un envase de laxante, en una sonda peneana, pero esas cosas TAMBIÉN son cultura.

    No hay arte en todos los tebeos, pero sí en algunos, hay cultura en todos los tebeos, de la misma forma en la que hay cultura en todos los prospectos de supositorios.

    El valor artístico de un buen tebeo es similar al valor artístico de una película de Almodóvar o Bergman, son valores diferentes, pero no por ello inferiores. Prefiero Tintín en la Luna a Mujeres al borde de…, y eso es cuestión de gustos.

    ¿Y qué de la crítica? La crítica es una forma de darle valor económico al juicio subjetivo vistiéndolo de objetivismo, es la traición de la individualidad permitiendo que crezca la figura de un ente que nos aconseja que debemos ver, hacer, leer, follar o cagar para alejarnos de lo que él considera “mediocre”, la crítica es una patada en los huevos para el artista y una forma de ganar dinero para ciertos periódicos. La crítica es bazofia a menos que quien la haga sea un verdadero artista (para comprobar esto lean la obra acerca de la poética de Keats por parte de Cortázar).

    Vamos a lo nuestro, again.

    Pocas veces te entiendo, navego entre tus palabras como un marinero novato por las aguas de un mar embravecido, pero me gusta lo que escribes, me despierta el ánimo, me encanta chocar mi cabeza contra tus formas de decir y tus formas de no decir y la forma que tienes de expresarte me entretiene y me despierta (creo).

    Perto si yo fuera un crítico sería diferente. Donde tu forma de expresarte es un galimatías yo vería una tortuosa manera de disfrazar obviedades, donde tu léxico es rico vería una verborragia injustificada e inacabable, donde tus ocurrencias son exquisita fantasía vería disparatadas maneras de hacer perder el tiempo, donde tu discurso es irreverentemente dislocado vería una forma de intentar confundir para simular inteligencia.

    Algunos críticos son, sinceramente, como una mosca mirando un montón compost para localizar la mierda que le gusta. Algunos críticos, en sus críticas, solo desenvuelven su mediocridad y la dejan expuesta.

    Pero pueden decir lo que quieran, porque los críticos desaparecen y los artistas quedan.

    Un abrazo.

  2. Ikke Leonhardt permalink
    Lunes, octubre 12, 2009 4:48 pm

    No me había enterado de esta movida… en fin, lo de Molina Foix no me merece mayor comentario (más allá de uno personal: me hace sentir viejo constatar cómo la gente que en mi niñez y primera adolescencia eran considerados “la vanguardia” son ahora los custodios de los valores más decrépitos).

    Me quedo con su aviso a la barricada de enfrente y con el concepto de individuo como constructo, el cual rumiaré esta tarde tranquilamente. Gracias por la merienda.

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