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Por un nuevo romanticismo (y II): Weltanschauung

Jueves, noviembre 26, 2009

Decíamos ayer que la propuesta de Friedrich resulta aún relevante hoy en día porque aún anida en nosotros el hambre por la sorpresa, por lo inesperado, por el sobrecogimiento, pese a que la realidad se nos imponga o se nos quiera imponer a todas horas como pedestre y prosaica. La presencia de la Naturaleza no nos sirve, como le servía a él, para escapar de esa realidad porque nuestros entornos son mayormente urbanos, están construidos por nosotros mismos y son causa y efecto de nuestras neurosis. Pero eso no evita que en La Ciudad, en su contemplación cuidadosa, en el alejamiento que se produce cuando miramos algo largo rato, podamos encontrar similares sensaciones a las que Friedrich quería provocarnos. Tomen por ejemplo el caso de Michael Mann en su díptico Collateral/ Miami Vice en el que, como decíamos tiempo atrás, La Ciudad es un escenario grandioso en el que se desarrolla la acción humana, diminuta por comparación de tamaño, hasta el punto de convertirse en un personaje en sí mismo. Ese momento en el que Colin Farrell/ Sonny Crockett caminaba por un parking vacío con una amenazadora tormenta de fondo era una estampa tan neo-noir como neo-romántica.

Miami Vice, el neo-noir romántico.

En literatura, tomen por ejemplo este fragmento de Ser de Lejanías (2001), de Francisco Umbral.

“Estoy sentado en un banco de Príncipe de Vergara, puede que sea Velázquez, o Pío XII o la parte alta de Serrano, estoy como el rey del frío, a primera hora de la tarde, cuando no hay sol sino una claridad ni siquiera azul, en todo el cielo grande y vacío, cielo que se refleja en los enormes edificios de cristal, reflejo que da en otros reflejos, como una ciudad solo de espejos y espejismos, las grandes autopistas vacías, y este Madrid de cristal tiene algo de poliedro o joya simétrica.”

Umbral, como otros umbralianos (permítanme: Rubén Lardín y Javier Pérez Andujar), prefijaba en la ciudad una fuente de sensaciones sublimes, de asombro continúo, en absoluto religioso o sobrenatural. Su observación de la luz, de sus cambios y texturas, de las disposiciones, de los ángulos de los edificios o de la basura, tan romántica, está también al alcance de la fotografía urbana, en especial de la Lomografía (aunque se haya convertido ahora en moda moderna), con sus imágenes aquejadas de defectos, solapamientos y sobrexposiciones. Se trata en definitiva de potenciar la realidad, de transformarla, filtrarla, deformarla, hasta convertir lo cotidiano en irreconocible, usando todos los medios que podamos. La Ciudad se troca así en un marco extraordinario y alienígena que nos permite preguntarnos por las costumbres más comunes, por los movimientos, los dramas, las transacciones, los encuentros cotidianos. Se trata de una cosmovisión, de una Weltanschauung que dirían los alemanes, que no es tanto un mapa del mundo como una forma de mirar, de narrar, de mirarnos y narrarnos.

No son Lomos, pero son mías.

“El mundo tiene que romantizarse. Encontraremos así, de nuevo, su sentido primigenio. Y romantizarlo no es más que potenciarlo cualitativamente. En la medida en que concedo a lo común un sentido profundo, a lo ordinario un aura misteriosa, a lo familiar la dignidad de lo desconocido, y a lo finito un destello de infinitud, lo romantizo.

Y al contrario, mediante esa operación, lo profundo, lo místico y lo infinito, reciben una expresión corriente.”

Novalis, Fragmentos, 1798.

2 comentarios leave one →
  1. Viernes, noviembre 27, 2009 12:13 pm

    Me gusta mucho la reflexión que conlleva este post, incluso me atrevería a decir que es eco-romántica. Las personas vivimos sumidas en nuestro individualismo y nuestro antropocentrismo, olvidamos la importancia del ambiente, de la Naturaleza maltrecha pero también de ciudades cada vez más claustrofóbicas y desorganizadas. Los lugares dicen mucho de sus habitantes, deberían ser nuestras fortalezas acogedoras, no cárceles de cemento y barrotes de 20 pisos. Muy buenas las fotos, me transmitieron esa sensación de hacinarme en una celda ajena y abandonada, más cruel que una tormenta.Sería interesante contrastar estas imágenes con las de ciudades de Oriente Medio (un zoco marroquí, las mezquitas de Turquía), China y Japón, creo que reflejan a la perfección la diferente mentalidad con respecto a Occidente.

    Sin más, ¡me despido!

  2. Viernes, noviembre 27, 2009 11:04 pm

    Querido Dr.:

    “eco-romántica”, desde luego, es una buena catalogación. No deja Vd. de sorprenderme con esta mezcla ecléctica de Firedrich y MiamiVice, que, por lo demás, es de lo más efectiva. Y que la ciudad, como experiencie, a lo que más se parece es a una Weltanschauung es una gran verdad. Saludos cordiales, AM.

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