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Ampliación del campo de batalla

Lunes, junio 14, 2010

En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad.

Michel Houllebecq.

El bueno de Charles Darwin se rascaba la cabeza. No conseguía entender. No conseguía entender por qué el pavo real macho posee una cola tan enorme y colorida. Iba en contra de la teoría de la evolución, de su Teoría de la Evolución. ¿Cómo era posible que una especie hubiera evolucionado hasta tener pegado al culo el equivalente biológico a un cartel luminoso con la palabra “cómeme”? Darwin volvió a casa y miró unas láminas aburrido. Abrió por la página que mostraba una pareja de patos. El macho tenia la cabeza verde, un aro blanco alrededor del cuello y algunas plumas violetas en los costados. La hembra era gris por completo. Qué curioso, se dijo. Pasó unas páginas más. Lo mismo sucedía con el faisán o con los ñues. Había un patrón común en su dimorfismo. Machos atractivos, de rasgos exagerados, blancos fáciles para los depredadores. Aún así, sus genes habían prevalecido. ¿Cómo era posible?, se repitió. Fue entonces, al ver esas láminas de parejas de animales, cuando comprendió el porqué.

Así (aproximadamente) fue como Darwin dio con su segunda, y más desconocida y controvertida, teoría, la de la Selección Sexual. La cola del pavo real macho o los colores del pato han evolucionado así porque son una forma de atraer a las hembras, de conseguir un mayor éxito reproductivo. Años después se descubrirían los mecanismos concretos que hacen funcionar este tipo de selección: el Principio del hándicap” (“Nena, si con este pedazo de cola multicolor he sobrevivido hasta ahora eso prueba que mis genes son los mejores del corral) y el más común Principio del hijo sexy (“Nena, mira que bueno estoy; nuestros polluelos serán los mas guapos y populares del corral”). Pero perdónenme, me estoy desviando del tema. Miren ahora esta foto.

Como pueden comprobar, y al contrario que en el caso de los pavos reales o los patos, las hembras humanas  son mucho más vistosas y multicolores que los machos humanos ¿Por qué? Las razones son complejas, pero básicamente se centran en que los machos humanos han conseguido invertir la asimetría fundamental que existe entre los dos sexos. Los gametos de las hembras (los óvulos, en el caso de los humanos) contienen mucho más material genético y son por tanto más costosos de producir que el gameto masculino (es decir, el espermatozoide). Los primeros se producen en cantidades muy limitadas, los segundos, a espuertas. Esto, como en la relación entre oferta y demanda, implica que es la escasez relativa la que determina el comportamiento. Así las hembras tienden a ser más selectivas con sus parejas mientras que los machos tienden a intentar inseminar todo lo que se mueve.

En los humanos esa relación se ha invertido porque debido a procesos mayoritariamente culturales los hombres han formado una especie de coalición entre ellos, un acuerdo implícito que les ha permitido trasmutar la escala de criterios en la selección sexual: son los recursos -poder, dinero- los que determinan el éxito reproductivo.

Pero no crean que esta bonita historia se acaba aquí. No todas las estrategias reproductivas en el reino animal son así de bellas y limpias. En muchos otros casos los machos recurren a técnicas mucho más agresivas. Por ejemplo, grupos de jóvenes delfines de nariz de botella acorralan a hembras a las que después obligan a aparearse con ellos, una táctica también muy humana, demasiado humana. Aves y primates asaltan a las hembras hasta forzar la cópula y en el caso de algunas arañas el macho llega incluso a inocularlas veneno con el fin de dominarlas. Estas especies han alcanzado, si lo quieren ver así, otros equilibrios biológicos, han evolucionado hasta hacer que esas prácticas sean los comportamientos sexuales que las definen.

Estos pensamientos acudieron a mi después de contemplar el primer premio del certamen Fotopress organizado por La Caixa, y que se expone en el Caixa Forum de Gallardongrado hasta el 22 de Agosto. Las fotos de Emiliano Morenatti muestran con una poderosa sencillez, muy a lo Richard Avedon, a mujeres pakistaníes mutiladas por hombres que las violaron, que las acosaban, hombres a los que negaron sexo y matrimonio y que resentidos, las rociaron de ácido. Puede que este galardón les parezca muy “oportuno”: Violencia de género, islam, pobreza, todos los temas que las mentes bienpensantes y pazguatas quieren erradicar a fuerza de conciertos, exposiciones y manifiestos de artistas. Pero miren las imágenes. Mírenlas con detenimiento. No para pasar el peaje moral y limpiarse las conciencia como harían ellos, sino para manchárselas, para entender que no somos muy distintos de los primates que muerde o de esas arañas que envenenan a sus potenciales parejas.

Estas mujeres son el reverso de nuestras fantasías. Las top models, las pornstars neumáticas son las superheroinas de la dinámica inherente en la carrera armamentística entre los sexos. Son el fruto perfecto y sublimado de nuestra imaginación. Las mujeres de Morenatti en cambio son las supervillanas, detritus de la ficción, mujeres que han dejado también de ser reales.  Sus máscaras, sus rostros gomosos son la expresión más dura de lo que sucede cuando se amplia el campo de batalla.

6 comentarios leave one →
  1. Carlos permalink
    Lunes, junio 14, 2010 2:56 pm

    qué cabrón

  2. Martes, junio 15, 2010 1:36 am

    Doctor, me descubro ante usted. Pedazo de post.

  3. mini permalink
    Martes, junio 15, 2010 1:53 am

    Inmenso, se lo voy a copipastear en FB, pero cuando haya pasado el tiempo prudencial de la foto de la gatita de Ingram, para que no den soponcios. Brillante y brutal.

  4. Jueves, junio 17, 2010 6:47 pm

    “No todas las estrategias reproductivas en el reino animal son así de bellas y limpias”. No crea que porque determinadas estrategias sean invisibles en cierto sentido -sistémicas e intrínsecas, diría yo- se diferencian mucho del ácido del fundamentalista celoso. ¿La civilización es la verdadera máscara? ¿Cuándo dejamos de pensarla como espejo?

  5. Miércoles, junio 23, 2010 7:59 pm

    “son los recursos -poder, dinero- los que determinan el éxito reproductivo”

    Algo más habrá, porque ayer vi la de Gainsbourg y no basta con esos alicientes para explicar su gancho con las mujeres (¡y qué mujeres).

    Hay quien niega que la violencia de algunos humanos contra las hembras tenga algo que ver con la de los animales irracionales:

    “3) Violencia de género, violencia machista, violencia doméstica… ¿Cómo llamar al fenómeno, ateniéndonos a lo que enseñan la biología y la historia evolutiva?
    Lo más adecuado quizá sea «violencia machista», porque éste es un fenómeno social estrechamente ligado a la subordinación femenina, y altamente «antidarwiniano» en su versión más lesiva (porque matar o incapacitar a las hembras fecundables no contribuye en nada al éxito reproductivo masculino), lo que invita a pensar que es un producto de la evolución cultural humana y no la expresión de instintos favorecidos por la selección natural.”

    Sexo (entrevista a Ambrosio García Leal)

    Por cierto, un libro muy recomendable de este autor:

    Cuchitril Literario » Ambrosio García Leal. La conjura de los machos.

  6. Jueves, junio 24, 2010 11:24 am

    Ddaa, lo de Gainsbourg es arte y talento. En el fondo el mecanismo es parecido, no cree? Exito, del tipo que sea, te hace atractivo.

    Con respecto a lo segundo que apunta, precisamente uno de los puntos de esta entrada es apuntar a que esa violancia SI puede ser explicada evolutivamente. Como digo en el texto, hay especies en la que el macho es feroz con la hembra. Asi que no tiene nada de antidarwiniano.

    PEro entiendo de donde puede venir ese comentario. Cuando decimos que algo es biologco o evolutivo a veces puede parecer (en especial a la gente “de letras”) que estamos eximiendo de responsbailidad, mientras que lo cultural es modificable y puede cambiar. Y no es asi. Entender nuestros condicionantes biologicos es muy importante. Son eso, tendencias, dificiles de cambiar, pero una vez que somos conscientes de ellas podemos trabajar para superarlas. Perdone si eto no subyacia en su comentario, ddaa, pero es que me ha recordado esta idea

    Y como siempre, gracias por los enlaces!

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