Skip to content

Monstruos de la tele

Martes, junio 22, 2010

Cada vez que visito la Madre Patria me atiborro a telebasura. Los frioexteriores son gente muy correcta que deja la televisión libre de estos temas y que prefieren relegar sus complejas mitologías del papel couché a la caterva de publicaciones baratas, glossys y tabloides, que llena los estantes de sus kioscos. No hay, que yo conozca, un fenómeno parecido en el mundo entero al de las tertulias del corazón que abundan en nuestras parrillas. Todas son consumidas con fruición y en masa por la población, pues están concebidas para ser tragadas como menús bicmacs y disfrutadas como fiestas de macrodiscoteca, al mismo tiempo que son denostadas por las clases pensantes, como está prescrito.

Yo no tengo problema en confesar mi atracción hacia estos programas, el magnetismo que ejercen sobre mí. Mucha parte de esa fascinación proviene de su condición de mural de la sociedad española, de ventana a nuestras esencias más castizas (que les recuerdo que el DRAE define como lo “típico, puro, genuino de cualquier país, región o localidad”) y a la realidad de lo que somos. Porque, como comentaba hace poco entre risas con Hijo Tonto, DEC, La Noria, en su día Nuestro Señor El Tomate y, especialmente, Sálvame, son la continuación lógica y catódica de los temas y estéticas que nos definen como españoles desde centurias.  Porque del mismo modo en el que los monstruos extraterrestres de la ciencia ficción eran la proyección espacial de los monstruos de barraca y feria , los tertulianos del corazón, los famosos de medio pelo y wannabes vendeesclusivas son la versión moderna de los cretinos, enanos, ostentos y deformes que han poblado nuestro arte. Piensen en los personajes terminales, los borrachos, pícaros y cojitrancos de Quevedo o de el Valle-Inclán de Luces de bohemia, de las películas de Berlanga, del Buñuel de Viridiana. Piensen en las brujas y dementes de las pinturas negras de Goya o en los cortesanos y religiosos de Velázquez y comprobaran los paralelismos. A las pruebas me remito.

Y a la cabeza de las huestes de Sálvame, como saben, está el ciudadano Jorge Javier Vázquez. Mi momento favorito del programa llega al final, cuando Jorge Javier anuncia el disco de la semana o los politonos y se coloca en medio del plató animando al publico, jubilados y marujonas mayormente, a ocupar durante unos instantes el escenario, y ellos se levantan a bailar con él, se contorsionan al ritmo de Juanes o de La Húngara o de Cheryl Cole o de lo que toque ese día, y con ello continúan una tradición antigua como el mundo,  antigua como la muerte, porque esa es la Danza Macabra, la danse macabre de los tiempos de La Gran Peste, cuando el esqueleto con guadaña se llevaba a los vivos de la mano al otro mundo, como Jorge Javier se lleva ahora a la gloria momentánea a esos vejetes; es la danza del Entierro de la Sardina, de La Fiesta del Judas, el baile que anuncia que los excesos carnales están a punto de terminar, como el programa, porque va a empezar el telediario, que es La Cuaresma.

10 comentarios leave one →
  1. Bala_Perdida permalink
    Miércoles, junio 23, 2010 10:26 am

    A rebufo de lo leído podría salirme un post a mí, pero no sería de recibo aprovechar el bien ajeno para procurarme el mío. Discrepo sin embargo con lo dicho, pues quizá sea cierto que en Europa no existe algo como esto (me resulta difícil pensar que en la pérfida Albión no lo haya, dada la caterva de personajes, personajillos y tremendos especímenes habitantes de ese país y de sus televisiones). Le puedo asegurar no obstante, vivido en mis propias carnes, que en los yunaitedesteitsofamérica, porlagloriademimadre, se mongolizan (más aún), pernoctan, pululan, caminan en procesión y muchas veces en zig zag seres infrahumanos de disparate y tal catadura, que aquí los recibirían con los brazos abiertos. Sí, no son cañís, porque cada país tiene lo suyo, la idiosincrasia que le corresponde. Pero me avergüenzan casi más ellos que los de aquí. O no lo sé. Pero haberlos, haylos. Y más, muchos más, en muchas más cadenas de televisión. The Cable, de good old fucking cable… que me enseñaba día tras día una suerte de olimpiadas del cutrismo que aquí jamás he visto.

  2. Miércoles, junio 23, 2010 11:29 am

    Oiga Bala, escriba usted ese post. Si lo interesante es que estos textos generen mas reflexiones! A mi me gustaria saber mas sobre esa caterva de monstruos yankis.

    Y bienvenid@.

  3. Joel permalink
    Miércoles, junio 30, 2010 11:09 pm

    Bien. Leyendo por curiosidad y riéndome de lo pretendido, solo quiero saber la razón de perder tiempo escribiendo este tipo de cosas cuando no surten efecto. Creo que nadie que vea este programa se molesta con lo que aquí está escrito. Y, evidentemente, además de no dejar de verlo, se harán más fans acérrimos todavía, para fastidiar. Quiero decir: evidentemente jamás conseguirán a través de “esto” bajar el 18% de la audiencia que (felizmente) acumula Sálvame día a día. Pero creo que todos los que no contribuís para que esa audiencia sea aun mayor, haciendo este tipo de artículos, demostráis 2 cosas: 1-lo veis. Tu lo dijiste en el principio, lo sé, pero, ahora, generalizo para incluir a todo el grupo de gente que se cree superior (intelectualmente ablando) y reniega las masas, con tal de querer parecer y aparentar superior a los demás. 2-el éxito, que os consume. Se siente pero Sálvame se ve. Y la impotencia genera rabia que tiene que se tiene que expresar de alguna forma. En vuestro caso, esta. Yo, lo digo, soy extremadamente consciente de que son 4 (o 8, los viernes) horas al día en las que no gano nada aparte de bien estar, felicidad y risa que me vale por todo lo que pudiera hacer en ese tiempo. Porque no puedo viajar, veo Sálvame. Si pudiera conocer sitios, no lo vería. Y porque me ocupo el restante tiempo libre de leer Saramago o en descubrir algo más del Hombre del Renacimiento por excelencia (un ejemplo, evidentemente). Yo me orgullo increíblemente de ver Sálvame, y de reírme cada tarde con Jorge Javier, La Estebán, Lydia, Mila, Karmele, la Benenito y Kiko que han creado la mejor tertulia de siempre, lo que considero una perfecta razón de vivir cuando la crisis existencial nos acecha.

    Me gusta leer blogs de tele como éste y me divierte muchísimo saber la opinión de los demás acerca de lo que a mí me gusta. Por eso me gusta hacer oír mi opinión sin intención de ataque, lo aseguro.

  4. Jueves, julio 1, 2010 1:08 pm

    Gracias Joel por pasar por aqui y dejar su mensaje.

    Que un texto como este no es util? Que le hace pensar que su proposito es bajar la audiencia de Salvame? Lo ha leido bien? Yo con que a usted le haya gustado, como dice, que le haya hecho pensar a ud o a alguien mas, y con que le haya provocado tanto como para comentar algo ya me doy por mas que satisfecho. Aparte de por mi mismo claro. Escribirlo es en si un objetivo.

    No hay rabia ni impotencia algunas. Si que creo que el mundo seria un lugar mejor si la gente viera menos estos programas del mismo modo en que la gente estaria mas sana si comiera menos comida basura. Porque, no lo dude, estos programas son el equivalente catodico a un Big Mac. Todos los comemos, eh? Yo incluido, pero eso no quiere decir que sean buenos. Llaman a nuestra ancestral necesidad de grasa como Salvame a nuestra ancestral necesidad de socializacion (en vez de con los vecinos, con la tribu catodica).

    Ahora bien, apunta usted un aspecto interesante. Estos programas son causa y efecto de un estado lamentable de las cosas. Ud ve Salvame porque no puede viajar y porque hay crisis, y como usted mucha mas gente. Entonces, no deberiamos rebelarnos contra esas condiciones de vida?

    En cualquier caso y de corazon, muchas gracias por su interesante y constructivo comentario.

  5. KuN permalink
    Viernes, julio 23, 2010 10:46 am

    Yo no voy a escribir con palabras tan “rimbombantes” pero tengo que decir que opino que Sálvame no es como un BigMac. No hace daño a quien lo ve. Tan sólo es una opción más de entretenimiento de entre las 20 opciones que nos ofrece la TDT cada tarde. Lo que pasa es que, a diferencia de las otras 19, esta tiene éxito. Sálvame es un buen programa, porque logra su objetivo de entretener al público con estilo propio, llegando a ser un programa inimitable. ¿Acaso eso no es calidad?

  6. Martes, julio 27, 2010 11:55 am

    Os invito a leer este post que acabo de publicar sobre el “mundo rosa”:

    http://observadorsubjetivo.blogspot.com/2010/07/se-les-gasto-el-morbo-de-tanto-usarlo.html

  7. Martes, julio 27, 2010 1:19 pm

    KuN, no. Tener un estilo inimitable y propio no es elogiable. Estoy de acuerdo con que Sálvame entretiene, pero su forma de entretener apela a unos gustos equivalentes al gusto al que apelan los BigMac: nuestro gusto por la grasa y por el cotilleo, que son gustos primordiales que llevamos con nosotros desde que eramos una tribu.

    Observador, gracias por el enlace. Es verdad que el sector cotilleo ha entrado desde hace tiempo en una espiral de generacion de contenidos de cada vez menos repercusion. Esto se ve perfectamente con GH, cuyos participantes se reciclan como carne o como analistas de estos programas. Asi se matan dos pajaras de un tiro.

Trackbacks

  1. Tweets that mention Monstruos de la tele « El gabinete del Dr Zito -- Topsy.com
  2. Oh, cómo se aferra tu fantasma « El gabinete del Dr Zito
  3. Estrellas Invitadas (XL)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: