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No profanar el sueño de los versos

Jueves, junio 24, 2010

La poesía salvará el mundo
no es un eslogan de un
cadáver desalmado
sino el primer mandamiento
de una revolución
todavía pendiente.”

Dicen que la poesía es el último reducto de la belleza. Que en la poesía cada palabra es una piedra clave, una elección a examinar con profundidad microscópica, un sígno capaz de convocar imágenes con el poder de sanar o destruir el mundo. Lo que es seguro es que esa belleza no tiene porque ser unívoca ni canónica ni inane. Puede ser instrumento y recipiente, puede encontrarse en múltiples formas y lugares.

No profanar el sueño de los muertos, el poemario zombi escrito por Diego Ávila (tambien conocido entre nosotros como Amando de Ossodio) enarbola orgulloso este ideario. Titulado como la mítica película de Jorge Grau (y como este relato inspirado a su vez por el poema de Diego 19:37 of the dead), en No profanar el sueño de los muertos, Diego Ávila despliega un oído formidable y un estupendo sentido del ritmo y la repetición. Hijo metastático de Umbral, Lovecraft y Claudio Bertoni, como el mismo deja claro en el poema Aprendí, Diego está infectado de una suciedad, agudeza y priapismo que muchos usan a menudo como mera vindicación de sus propias miserias. Diego Ávila explora esos territorios, los del tetrabrick de vino y papelina, sangre y lefa, geyperman y clicks de Famobil; los territorios del síndrome de abstinencia emocional, del síndrome de Estocolmo generacional (“Desengañaos, Peter Pan no os hará libres” es mi favorito). Y el resultado es un poemario breve como una exhalación y contundente como un martillazo que va acelerándose a medida que avanza, haciéndose más delgado y afilado hasta dejarnos exhaustos, devorados.

Si ustedes no acostumbran a leer poesía, lean No profanar. Si ustedes leen poesía, lean No profanar. No tienen excusa. Pueden conseguirlo aquí o, si se atreven, del propio Diego, que ha abierto también un blog en el que encontarán apuntes y esbozos de su creciente poesía zombi, como por ejemplo este Abre los ojos con el que les dejo.

5 comentarios leave one →
  1. Diego Ávila permalink
    Jueves, junio 24, 2010 2:40 pm

    Olé los doctores rumbosos y rumberos!! Gracias, Z. De corazón.

  2. Viernes, junio 25, 2010 12:09 am

    Lo que ud se merece, Don Diego.

  3. Sábado, junio 26, 2010 12:19 pm

    ¿Es que los versos alguna vez estuvieron durmiendo? Yo los recuerdo siempre alerta. Mi enhorabuena al autor. A.

  4. Lunes, junio 28, 2010 1:45 am

    Me gusta lo que leo… mucho😉

  5. MiniZita permalink
    Martes, junio 29, 2010 7:52 am

    A falta de leer los poemas del libro…, que magníficos son los dos primeros párrafos de su post, que marravilla encontrarlos, leerlos, aprehenderlos, acariciarlos, reconocerlos.., mi querido Zito

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