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Especial huelga general: Misterio en el McDonalds (I)

Lunes, septiembre 27, 2010

Como preparación a la huelga general de este miércoles su querido doctor les ofrecerá un especial al respecto. Textos que miran a un lugar muy concreto, un McDonalds cualquiera, como forma de mostrar la realidad laboral en España en su principal campo de batalla: el de la temporalidad furibunda.

El especial se abre hoy con la primera parte de la crónica que Minizita –que ya en el pasado actuó como genial corresponsal de este gabinete en lugares tan dispares como un evento de música latina y Taiwán – nos manda desde primera línea de fuego y de fogones, infiltrada cual reportera de sucesos en el McDonalds de la Gran Vía madrileña.

Al igual que otras 14 personas, soy sospechosa de robo y esta es mi historia.

Con este texto, no pretendo tratar de esclarecer los hechos acaecidos el día 6 de Septiembre del año 2010, simplemente quiero contar el día en el que “M”, un hombre de aproximadamente 60 años, pelo engominado, camisa a rayas y móvil de última generación, trató de hacerlo.

Hoy es lunes y hace ya una semana que desapareció de la sala de personal, una consola que la tienda ganó en un campeonato de fútbol inter tiendas. Voy camino de la hamburguesería, estoy llegando. Llevo varios días pensando en como será el interrogatorio. Porque como no podía ser de otra manera, se ha organizado un gran revuelo entre todo el personal, los que no estaban en el turno en el que se supone que ocurrió el hurto, llevan días mirando a los que si estábamos, con sospecha, dudas, resquemor, temerosos de ser ellos las próximas víctimas de uno de los 15 sospechosos oficiales. Rumores y mas rumores, la tienda desde hace una semana es un hervidero. El robo de la consola, ha llegado al estatus de crímen. ¿Cuales serán las “soluciones” si no confesamos? ¿que ocurrirá con nosotros?

Entro en la tienda, son las 8:45am, en 15 minutos empezará el interrogatorio. Nos harán sudar, dudar, hasta el punto de confesar que somos culpables siendo inocentes, creer que el que se siente a nuestro lado, esa persona con la que compartimos horas de grasa y trabajo en cadena, es quien nos ha llevado a esta situación. ¿Habrá varios implicados? Pienso en “Los sobornados” de Fritz Lang, en “La fuga de Alcatraz”, en Bogart y “El Halcón Maltés”. Si, ya lo sé, demasiado cine, demasiadas novelas, demasiada imaginación.

Son las 8:55am, aún no estamos todos. ¿Cómo será el inspector? Un encargado, del que misteriosamente, aun estando en las horas en las que se cometió el robo, nadie duda por el simple hecho de ser encargado, nos comenta que la persona que viene a interrogarnos fué policía en su  juventud, y tras varios años al servicio del capitalismo más puro y la captura de numerosos rateros dentro de la empresa, ha ascendido a jefe de seguridad. Eso nos pone a todos mas nerviosos. Tengo que confesar que consciente de mi inocencia, he venido a disfrutar, a observar. Desde hace varios días me siento como Colombo, Hércules Poirot o Jessica Fletcher y este es mi primer interrogatorio, mi bautismo en las investigaciones policiacas.

9:15am. Solo falta una persona por llegar, el chico que trabaja como seguridad por las tardes-noches en la tienda. Ahora ya lo sé, no vendrá.

El gerente nos pide que nos sentemos alrededor de una hilera de mesas. Para mi sorpresa, allí, sentado en el centro, hay un hombre de unos 60 años, bien vestido y con cara de malas pulgas. Es el inspector. Tomamos asiento bajo su atenta mirada. Uno por uno se van sentando alejados de él, hasta que sólo queda un hueco, si, frente a él. No lo pienso, allá voy, si me coloco en ese hueco podré observarle mejor. Quizá, por sus gestos, la expresión de su cara…, consiga atar mejor los cabos sueltos, que son todos.

Buenos días a todos, mi nombre es M. Como sabéis, estamos aquí por lo ocurrido en esta tienda el día 6 de septiembre entre las 22:00 y las 3:00. Es decir, por el robo de la consola Wii, que un día la gerencia de esta tienda decidió poner a vuestro servicio y para vuestro asueto en la sala de personal. Como sabéis, uno de vosotros es el culpable.

Así empieza todo, ¿dónde iremos a parar?, ¿que estará pensando M de todos nosotros? Lentamente y mientras dice estás palabras, recorre con su mirada los rostros de cada uno de los sospechosos. ¿Estará tratando de averiguar algo en nuestras caras, en nuestros ojos aun hinchados por el sueño?

(Continúa mañana)

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2 comentarios leave one →
  1. Miércoles, septiembre 29, 2010 12:30 pm

    quiero saver si MCDonald abre xao y besos

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  1. Carta de una ex-auxiliar de conciertos | Doctor Zito

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