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Especial huelga general: Misterio en el McDonalds (y II)

Martes, septiembre 28, 2010

(viene de aquí)

Uno de nosotros tose.
Tengo que deciros que no hay pruebas que inculpen a ninguno de vosotros, dice M.
Un encargado, que es sospechoso y que ha estado muy alterado desde aquella noche protesta. ¡Esto pasa por no poner cámaras en la sala de personal y en los vestuarios! ¡Con cámaras no habría pasado esto!
Eso es imposible, es ilegal, responde M. Y una empresa como esta no puede cometer ese tipo de ilegalidades
Otro encargado, C, se atreve a hablar: ¡Alguien habrá con actitud sospechosa!
M les mira desafiante.
Y eso hemos hecho. Por supuesto que hay una persona que creemos ha sido la culpable, pero repito que no hay pruebas, por eso esperamos que en el plazo de dos horas, ya sea a través de una llamada anónima o una confesión, descubramos dónde está la Wii.
Estoy algo desconcertada. ¿Realmente M espera que el culpable salga a la luz, que se arriesgue a ser lapidado por todo el personal de la tienda, a ser sancionado, despedido? No, no puede ser, M debe de tener un plan.
Bien, si en esas dos horas no ha aparecido, la gerencia ha decidido que entre todos vosotros se pague dicha consola.
R, un chico que como yo lleva dos semanas trabajando no puede contenerse.
Perdone, pero ¿está usted diciendo que vamos a tener que pagar la wii?
M nos mira a todos.
¿Se os ocurre otra idea mejor? No lo creo.
Un murmullo de queja lo invade todo. Me río. Supongo que por la tensión acumulada estos días. Milésimas de segundo después siento que M ha clavado su atención en mi. Me vuelvo a reír porque me parece que esto debe ser su táctica para enfurecernos y que ahora comenzará su ataque. Cuando M va a preguntarme algo una chica le interrumpe.
¿Y que pasa con los robos en las taquillas?  Por ejemplo, a J le robaron 150 euros y las personas que estuvieron en ese turno no pagaron entre todos ese dinero.
Pero la culpa fue mía, porque dejé las llaves puestas, replica J.
¿Y a D?, insiste la chica. Hace un mes forzaron su taquilla y le robaron dinero y los zapatos. Llevo aquí dos años, ha habido un montón de robos y nunca le he visto a usted.
M parece desconcertado y busca al gerente que desde el comienzo ha permanecido de pie junto a él. El gerente no dice nada.
Volvamos al tema que nos ocupa y que es realmente el importante, continúa M. Se fija en mí de nuevo. Señorita, ¿de que se reía antes?
Tengo que ser sincera. Se me pasa por la cabeza “La vida de los otros” y sus técnicas para sacarle la verdad hasta a las piedras.
No quería faltarle al respeto, le digo, es solo que a mi la consola me da exactamente igual, no le voy a mentir. Si me permite decirle algo, yo esperaba que usted nos interrogase uno a uno, no en grupo. Quizá esté dejando a mi imaginación volar demasiado, pero, creo que así nadie confesará  o hablará de las sospechas que tenga.
Mientras hablo trato de mantener la calma, pero allí estoy, frente a M. Y me parece que estoy sonriendo.
Los ojos de M, esos ojos severos, se clavan en mí de nuevo.
Muy bien señorita, pues si eso es lo que desea, empezaremos por usted.
Ha llegado el momento. M se levanta, yo cojo mi mochila y le sigo. Ahora sí que no puedo evitarlo, me siento flotar de la emoción. Seguramente me llevarán a través de un largo pasillo con luces de fluorescentes parpadeantes hasta a un lugar apartado donde por fin encontraré una potente luz cenital sobre mi cabeza y dudaré hasta de mi nombre. Pero no es así. Caminamos cinco metros y M me pide que me siente alrededor de una de las mesas circulares del restaurante. Me siento y él hace lo mismo, a mi lado.
Dígame, ¿usted estaría dispuesta a pagar la parte proporcional de la wii? Serían unos diez euros.
No puedo evitar sentirme confusa ¿Pero que forma de empezar el interrogatorio es esa? ¿Pagar la wii? ¿Dar dos horas de trabajo en el McDonalds para pagar una wii?
¿No hay otra solución?, pregunto.
No ha contestado a mi pregunta.
No.
Pues si todos ustedes se niegan, habrá que tomar otras medidas, como sancionarles con una semana de empleo y sueldo.
Me quedo muda.
¿Tiene algún sospechoso?
Pues sinceramente no, no lo tengo.
Creo que puede ser un buen momento para contarle mi teoría y le digo que el robo ha debido ser por necesidad, que es posible que ya la hayan vendido. ¿Como si no, alguien que tiene trabajo iba a jugárselo? En McDonalds nadie está por diversión.
Mi teoría es que ha podido ser cualquiera, responde.
No sé si M me está ocultando información o simplemente todo esto es una tontería.
Piense, piense… está el morenito que se sentaba en el extremo, el otro morenito que estaba a su lado, el moro…
Pues no tengo ni idea, llevo aquí dos semanas y casi no les conozco. No vi nada sospechoso. Si quiere que reconstruyamos los hechos… igual encontramos algo.
Yo creo que usted no ha sido, me dice M de repente.
Ya somos dos los que creemos en mi inocencia, usted y yo, le digo.
M no me escucha.
¿Está segura de que el morenito…?
¿No quiere que le cuente lo que hice en esas horas? ¿A quién vi? ¿Con quien hablé?
Eso no me interesa, dice M cortante.
Yo ya no sonrío. ¿Qué le pasa a este hombre con los “morenitos”? ¿Qué le interesa? ¿Solo quiere que paguemos la consola?
¿Entonces usted pagaría la consola?, insiste. Sería una forma de demostrarle al ratero que no tienen miedo.
No creo que alguien tenga miedo al ratero. Solo quiero que se descubra quién fue para que los empleados podamos venir a trabajar sin miedo a que nos roben, y estoy a punto de añadir “más de lo que ya nos roba la empresa”, pero me callo.
M se da por vencido.
Puede marcharse a casa, pero antes dígale a la chica que estaba a su lado que venga.
Me levanto y al hacerlo veo por el rabillo del ojo que M mira mi mochila.

2 comentarios leave one →
  1. eulalia permalink
    Lunes, marzo 4, 2013 1:46 am

    Ese gerente aunque supieda que asido uno de sus encargados los tapadia una bez dijo agan lo que agan mis encargados los boi tapar dicho con estas palabras auna persona que tubo problemas con un encargado

  2. jaimito permalink
    Lunes, marzo 4, 2013 2:05 am

    Sobre el robo de la consola deberian incluir tanbien al jerente y encargados al no saberse esactamente la oda ya que se diedon cuenta por la mañana y tenian llave y el codigo de segudidar no deberian descartarlos y pensar en quien jugaba mas con la dideccion ip se puede localizar porque. No se localizo alomejor no le interesaba ¿pensar y segudo que tendreis mas sospechosos?

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