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La prueba del nueve

Viernes, febrero 7, 2014

estrella-nueve-brazos

La situación es esta: Este blog cumple hoy nueve años abierto. Nueve. Sí. Da vértigo.

El blog ha mutado, desde luego. De la cercanía y la constancia paso a convertirse en un espacio para la reflexión más pausada y espaciada porque confieso sin rubor que quise erigirme en una especie de francotirador, al estilo quizá de Adam Curtis. La consigna era cocinar pocas entradas pero pensadas y desarrolladas hasta la perfección, entradas que causaran impresiones indelebles y chisporroteos neuronales. Un búm tras otro. Más o menos. Pero con el tiempo esas explosiones han ido trasladándose a otros lugares, como mis textos para Miradas de cine, o los relatos para Prosa Inmortal, y el blog se ha quedado escuálido y reducido a un repositorio de notas sobre dónde podrán leerme.

Releo entradas de aniversarios anteriores y encuentro un patrón. Hay referencias a carreras de fondo, a subidas hasta la cima, porque supongo que en último término pensaba en llegar a algún sitio. Ahora por fín -quizás dirán que tiene narices que haya tardado nueve años en darme cuenta- he comprendido que no hay cima, que la carrera era y es el premio, que la elección es entre el universo y la nada, que la nada ya nos la conocemos y que el universo es inconquistable por enorme e infinito y que por tanto querer alcanzarlo es una conquista de lo inútil.

Este año, mirando atrás, ha sido movdo y con enormes cambios que innegablemente le han restado tiempo a este lugar. He tenido miedo por él porque hubo meses en que es cierto que no encontré nada qué decir. Algo inaudito, si me permiten decirlo. Una extrañeza como si algún desconocido estuviera sentado en el extremo de la mesa en una comida familiar. Un extraño de traje marrón y mirada perdida que sorbe sopa y al que nadie más que tu parece dar atención. No saber qué decir implica no estar mirando, y mirar siempre ha sido el signo de este blog. Durante ese periodo temí que la nada me había alcanzado.

Por fortuna eso ha cambiado. Imagino que he vuelto a mirar. Imagino que debía haberlo esperado. Ahora el obstacúlo es el de siempre, el tiempo, el maldito tiempo, que nunca sobra porque siempre circula en el mismo sentido, hacia adelante. Me gustaría ser como aquel espeleólogo francés que vivió dos meses aislado en una cueva y para el que el tiempo se comprimió tanto que para él solo transcurrieron dos semanas. Sí. Esa es la piedra filosofal. La compresión del tiempo. Mientras la alcanzo me conformaré con renunciar a la perfección y abrazar el exabrupto. Ese es el propósito para este décimo año.

Antes de marcharme para volver, déjenme una vez más agradecerles su visita, agradecer que estén ahí, tanto si llevan desde la década pasada viniendo por aquí o si son recien llegados y aún no saben de qué va esto. Consuélense. Yo tampoco. Lo iremos descubriendo.

Felicidades.

5 comentarios leave one →
  1. Viernes, febrero 7, 2014 3:44 pm

    Feliz aniversario!!

  2. Sábado, febrero 8, 2014 10:32 pm

    No esta de mas Feliz aniversario Dr Zito

  3. Lunes, febrero 10, 2014 7:43 pm

    Enhorabuena.
    Nueve años son muchos.
    En cualquier caso, uno de los aniversarios más interesantes (y aparentemente sincero) que recuerde haber leído.

    Yo quiero más.

  4. Lunes, febrero 10, 2014 11:30 pm

    Gracias por sus felicitaciones!

  5. un ignorante mas permalink
    Domingo, noviembre 29, 2015 11:15 pm

    genial, simplemente infinito

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