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La gran evasión veraniega (II): Albert R N

Martes, agosto 18, 2015

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Albert R N (Lewis Gilbert, 1953)

The wooden horse generaría un buen número de películas de temática similar a lo largo de toda la década de los 50, todas ellas con buena acogida comercial, en especial una de la que no hablaremos aquí por no narrar estrictamente un plan de fuga. Se trata de The camp on blood island (Val Guest, 1958) la aproximación de la Hammer al género de los prisioneros de guerra y que por sus notas más sádicas y sensacionalistas (presuntamente relataba las torturas reales en los campos de concentración japoneses) tuvo un enorme éxito y una secuela.

Albert-R-N-1953

Por el contrario, Albert R N es la más sencillita y simple de todas las película que aquí reseñaremos. Los buenos son muy buenos y los malos, malérrimos. De un lado estan de nuevo los oficiales británicos, en este caso de marina, liderados por Anthony Steel, que ya había aparecido con un papel destacable de oficial joven e impetuoso en The wooden horse. Con su mandíbula cuadrada, su pelazo rubio, y su magnífica percha, Steel era el actor ideal para representar las virtudes de un imperio británico idealizado y que se estaba yendo a pique por momentos. Como su oponente tenemos a Anton Diffring, un aleman que con sus facciones aristocráticas y perforadores ojos azules se hinchó a hacer papeles de alemán malvado (nazi o comunista) en el cine bélico y de espías de los 50 y 60.

Anton-Diffring

De nuevo la trama se basa en una fuga real, esta ocurrida en 1944 en el campo Marlag O al norte de Alemania. El plan se basaba en usar un muñeco tan conseguido que pudiera ser contado como un prisionero más por los captores. Aprovechando que las duchas estaban fuera del campo, uno de los internos se quedaba en ellas mientras sus compañeros montaban el maniquí. Al salir y ya con el grupo formado, el falso Albert, “un hombre sin rostor ni personalidad” podría pasar como una persona real durante horas o incluso días, dando así tiempo al fugado para escapar definitivamente.

Esta premisa sin embargo se agota pronto y nos quedamos con la indecisión del personaje de Anthony Steel, que durante más metraje del que nos gustaría se muestra remiso a huir porque dice que nada ni nadie le espera allá fuera. También hay un americano apodado “Texas”, un prisionero recién llegado, rebelde e impetuoso que se muestra como antagónico a las maneras de hacer británicas, siempre reglamentadas y obedientes. En su molde hay un apunte ya al oficial americano irreductible que Steve McQueen interpretaría años después en La gran evasión. Su destino dejará claro el juicio de valor que de él hace la película. Hay también un apunte muy breve a la diferencia de clases, el de un personaje feo y malencarado, un tabernero en Plymouth que no hace nada por ayudar a Texas porque piensa que este se ha acostado con su esposa. En defintiva, Albert R N es una curiosidad que se deja ver sin problemas pese a lo limitado de sus intenciones y de su desarrollo.

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