Skip to content

Cuando el diagnóstico era social (III): Elisa

Jueves, octubre 29, 2015

tumblr_nufid6fZj71qz9ut1o1_540 (1)

Elisa (Frank Perry, 1962)

Pequeña joya olvidada del cine independiente de los 60, Elisa es una película de un marcado romanticismo que puede leerse como un ejemplo de primera hora de la plantilla de trama chico-raro-conoce-chica-rara, pero también como una exploración de los límites de la cordura y la enfermedad mental y, en especial, del poder curativo del amor.

El titulo español obvia que en realidad la historia concierne a David y Lisa, dos muchachos internados en un hospital mental para gente acaudalada. Elisa no denuncia por tanto los métodos psiquiátricos ni del estado de los hospitales. Todo es benigno allí. Incluso el director del centro, el Dr Swinford, es compresivo, amable e inmensamente paciente. No. El problema pronto comprendemos que radica en que David, el joven paciente recien llegado al hospital, tiene una madre dominante y mandona y un padre siempre ausente por negocios, y que ahí radica el origen de su trastorno obsesivo-compulsivo, su repugnancia a ser tocado por cualquiera, y su contumaz determinación por el estudio de los relojes.

Elisa puede verse por tanto como una traslación a la pantalla de las ideas que el psiquiatra RD Laing, uno de los cabecillas del movimiento antipsiquiátrico, articularía en una de sus obras más conocidas, El yo dividido (1960). Esta división a la que se refiere Laing es la que se produce en el seno de la familia, que el escocés veía no como una entidad benévola sino como una trama de relaciones de poder, de intercambios más o menos forzosos, en los que el buen comportamiento y la obediencia debida se transan por amor. O más bien, como un sucedáneo del amor. Como resultado, los hijos e hijas a menudo han de mostrar una cara que no es la suya, deben dividirse, rasgarse, enseñarse no como son sino como se espera de ellos. Y de esas tensiones, argumentaba, Laing, surgía la enfermedad mental y en especial la esquizofrenia.

Del otro lado tenemos a Lisa, una muchacha que sufre un trastorno disociativo de personalidad. Una de sus personalidades solo habla en rimas, la otra no habla, solo escribe. Entre ella y David se irá estableciendo una amistad a trompicones. Se encuentran, chocan, se repelen, vuelven a encontrarse, pero en ese amor creciente residirá la esperanza de su curación, una curación que se materializa en la emotiva última escena del film ambientada en el Museo de Philadelphia: Ella deja de hablar en rima. Él se quita los sempiternos guantes. Por si la idea no había quedado clara, en una entrevista en el New York Times, la guonista y esposa del director, Eleanor Perry, defendía el poder sanador del amor, la empatía y la confianza en “estos tiempos de nihilismo y de amenaza de la Bomba.” Puritito zeitgeist.

Hay otra escena de Elisa que destaca lo arbitrario y social de la definición de trastorno mental: varios internos están esperando el tren para ir de excursión. Les contempla una familia. Marido y mujer cuchichean criticando su extraño comportamiento, hasta que David les ve y se encara con ellos. El padre lleva a su familia fuera de la sala de espera y lo hace con cajas destempladas, llamándoles “grupo de excentricos que están arruinando el pueblo.” Uno de los pacientes le responde “si ser como tú es ser normal, yo no quiere serlo”. Y en un momento casi propio del Freaks de Tod Browning, los internos comienzan a seguir a la atemorizada famlia por todo el andén gritándoles una y otra vez “un grupo de excentricos que arruinan el pueblo.”

Elisa es una película que no oculta su escasez de medios, pero que gracias a su estilo semi-documental (la excepción son las escenas oníricas en las que David ve cómo las manillas de un gigantesco reloj están a punto de decapitarle a él o a Lisa), a la delicadeza núbil de su dueto protagonista y a la estupenda fotografía en blanco y negro de Leonard Hirschfield, alcanza momentos sublimes.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: