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Bestiario (III): La mantícora

Lunes, diciembre 5, 2016
XJF444379 Manticore from 'Historie of Foure-Footed Beastes' by Edward Topsell, published 1607 (woodcut) by Topsell, Edward (c.1572-1625); Private Collection; (add.info.: Topsell's zoological treatise described animals both real, legendary and mythical; The manticore is a legendary creature similar to the Egyptian sphinx; It has the body of a lion, tail of a dragon and a human head with three rows of sharp teeth; The manticore devours its prey whole;); English, out of copyright

Mantícora según la ‘Historie of Foure-Footed Beastes’ de Edward Topsell, 1607.

Una de las preguntas que surgen de forma natural cuando contemplamos bestiarios antiguos o leemos las descripciones que naturalistas pretéritos hacían de seres y criaturas asombrosas es si nuestros antepasados eran en realidad tan crédulos, mucho más que nosotros hoy en día, como para creer en semejantes historias. La respuesta tiene que ver con las teorias disponibles en cada época, que a su vez acotaban lo que era razonable. Pero eso no quiere decir que la ciencia natural no nos presente criaturas extravagantes. El topo de nariz estrellada o el pez de cabeza transparante son solo un par de ejemplos. La historia natural siempre ha transitado a lo largo de esa línea borrosa que separa lo creíble de lo increíble.

Uno de los más importantes autores en la historia de la monstruología, al que ya hemos mencionado por aquí, fue Plinio El Viejo, que oscilaba entre un cierto escepticismo y una credulidad sorprendente. Se le consideró una autoridad durante más de quince siglos. Su obra influyó notablemente en el medievo a través de San Agustín. Sin embargo, Plinio aceptaba como cierta casi cualquier historia que se le presentaba. Entre ellas, las referentes a la mantícora, que en griego quiere decir “comedora de hombres, aunque su primer nombre fuera el persa martya. Esta bestia fue descrita por primera vez por Ctesias, que fue médico del rey persa Artajerjes II entre el silgo V y IV AC., y que la describió como originaria de aquella zona. Según Plinio, la mantícora tenía una triple fila de dientes, la cara y las orejas de un hombre, ojos grises, un cuerpo de color rojo sangre, el cuerpo de un león y una cola repleta de aguijones como los de un escorpión. Su voz suena como una ocarina, es rápida, puede saltar grandes distancias , y ha desarrollado un extremo gusto por la carne humana. De la mantícora Bartolomé de Inglaterra (1203-1272) llegó a decir que “de todas las bestias de la tierra, no hay otra tan cruel ni con forma tan asombrosa.”

¿Por qué a Plinio le parecía aceptable semejante descripción? Pues porque ya para los antiguos era cierto aquel adagio que dice que la realidad es más extraña que la ficción. En aquellos días extraños monstruos en la foma de animales exóticos, eran descubiertos en tierras lejanas. Los griegos acababan de entrar en contacto con elefantes y rinocerontes. Por tanto no era difícil aceptar la existencia de criaturas que hoy nos parecen fantásticas. Era una opción lógica.

manticora

Bibliografía

  • Asma, Stpehen T. On monsters: An unnatural  history of our worst fears. Oxford University Press, 2011.
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